Brasil se define hoy en balotaje entre Flávio Bolsonaro (47,03%) y Luiz Inácio Lula da Silva (45,16%). Más de 158 millones de brasileros acuden a las urnas en una jornada donde la diferencia es mínima y la abstención fue récord.

Más de 158 millones de brasileros acudieron a las urnas en Brasil este sábado 25 de octubre de 2026 para el balotaje presidencial entre Flávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva. Las mesas de votación funcionaron entre las 8 y las 17 horas (hora de Brasilia) en una definición electoral que concentra toda la atención del país sudamericano y resuena en la región. El candidato del Partido Liberal (PL) llegó a esta segunda vuelta con ventaja mínima tras obtener 47,03% en la primera ronda del 4 de octubre, mientras que Lula, del Partido de los Trabajadores (PT), obtuvo 45,16%, dejando un margen de apenas dos puntos porcentuales que la jornada de hoy podría revertir.
El resultado de la primera vuelta reveló un país profundamente dividido y un voto volátil. Aunque Bolsonaro superó a Lula, la diferencia fue tan estrecha que cualquier movimiento de los 48,1 millones de electores que se abstuvieron o eligieron terceras opciones podría cambiar el resultado final. Esto es especialmente relevante porque la abstención en la primera ronda alcanzó 21,08%, la más alta registrada desde 1998, evidenciando una fatiga o desencanto electoral significativo en sectores de la población brasilera.
El candidato del PL acudió a votar este sábado en Río de Janeiro acompañado por su esposa. Durante la campaña, Bolsonaro ha apelado a un discurso que enfatiza la necesidad de transformación económica. "Llegó la hora del cambio, la vida de todos empeoró; la esperanza se convirtió en miedo a la nevera vacía y a no pagar las cuentas", declaró el candidato, sintetizando su estrategia de ataque al desempeño económico del Gobierno saliente. Horas antes de cerrar las urnas, insistió ante sus seguidores: "Llueva o haga sol, salgan de casa para votar", un llamado destinado a movilizar su base electoral en una jornada potencialmente definida por la participación.
Luiz Inácio Lula da Silva, con 80 años, busca su cuarto mandato no consecutivo si es electo en este balotaje. Lo que hace particularmente relevante su candidatura es que intenta convertirse en el primer candidato desde 1989 en ganar un balotaje después de haber quedado segundo en la primera vuelta. Se trata de un precedente histórico para el país, ya que quien obtiene menos votos en la primera ronda tiene probabilidades teóricamente menores de revertir ese resultado en la definición. Sin embargo, los números cerrados de esta elección y el peso del voto indeciso sugieren que nada está decidido.
La participación de más de 158 millones de brasileros en esta segunda vuelta subraya la importancia que el electorado brasilero le asigna a esta contienda. A pesar de la abstención récord en la primera vuelta, el sistema de voto obligatorio en Brasil garantiza una participación masiva en ambas rondas. Esta vez, sin embargo, el desempeño de ambos candidatos dependerá en gran medida de cómo logren captar a esos millones de indecisos que no comprometieron su voto hace tres semanas o que eligieron candidatos de terceras fuerzas políticas.
Con las urnas cerradas a las 17 horas de Brasilia, los resultados comenzarán a procesarse durante la noche del sábado 25 de octubre. Brasil aguarda ahora el escrutinio definitivo que determinará quién gobernará el país durante los próximos años. La definición entre Bolsonaro y Lula no solo tendrá impacto en Brasil, sino que también marcará la dirección política de la región en un contexto de polarización global y desafíos económicos compartidos por América Latina.