Bariloche realizará elecciones de convencionales constituyentes el 1 de noviembre de 2026 para revisar y actualizar su Carta Orgánica Municipal. Trece listas compiten con propuestas que van desde cambios en presupuesto público hasta redefinición de órganos de control.

Bariloche realizará elecciones de 15 convencionales constituyentes el próximo domingo 1 de noviembre de 2026 para revisar y modernizar su Carta Orgánica Municipal, un documento que rige la estructura política de la ciudad desde hace dos décadas. Los convencionales electos dispondrán de 60 días para actualizar la normativa fundamental que organiza el gobierno local, en un proceso que promete redefinir desde la participación ciudadana hasta la forma de elegir autoridades clave. Trece listas compiten en la contienda, mientras que siete fuerzas políticas respondieron el Check List Cívico de la Defensoría del Pueblo, reflejo de un debate que trasciende los círculos partidarios para calar en la institucionalidad barloqueña.
El documento vigente consta de 223 artículos y 28 disposiciones transitorias y complementarias, redactado en la última reforma de 2006. Los convencionales que salgan electos deberán revisar cada uno de estos tramos de normativa y decidir qué permanece y qué se reemplaza. El abanico de propuestas que circulan entre las 13 listas es amplio y toca puntos críticos de la administración municipal.
La lista oficial propone destinar el 40% del presupuesto a obra pública, un reordenamiento fiscal que busca potenciar infraestructura en una ciudad que ha crecido aceleradamente en los últimos años. Desde Fuerza Bariloche, en tanto, plantean la creación de un Fondo de Reparación Histórica a ser financiado por la Provincia, una propuesta que busca abordar rezagos en inversión regional. LLA y otros espacios, en cambio, ponen el acento en cuestiones ambientales: impulsan llegar al concepto de basura cero y cerrar el vertedero actual, una demanda que ha crecido entre sectores ecologistas y vecinos de zonas aledañas.
Una de las propuestas más específicas proviene de +Sumar Bariloche, que busca establecer 35 metros de costas libres y públicas en todos los cursos de agua del ejido municipal. Esta iniciativa toca un tema sensible en una ciudad rodeada de lagos y arroyos, donde la presión inmobiliaria ha tensionado históricamente el acceso público a costas. El debate sobre qué espacio debe reservarse para uso colectivo versus inversión privada aparece como central en esta contienda de convencionales.
Un eje transversal en varias propuestas es la profundización de la democracia participativa. Los convencionales analizarán cambios en participación ciudadana que incluyan uso de nuevas tecnologías y referéndums obligatorios, buscando acercar las decisiones municipales a vecinos que han demandado mayor incidencia en asuntos que los afectan directamente. Este aspecto también toca cómo se elige y se controla a las autoridades principales.
Uno de los puntos más debatidos es si el Concejo Deliberante debe reducirse a siete bancas representantes, una modificación que cambiaría drasticamente la composición de ese órgano legislativo. Actualmente, la fórmula municipal funciona con bancas que representan aproximadamente a 10.000 habitantes cada una; bajar a siete significaría concentrar más poder en menos ediles. Paralelamente, se propone cambiar la forma de elegir el Tribunal de Contralor mediante concursos o participación de la oposición, un mecanismo que buscaría despolitizar ese órgano de fiscalización.
Otro debate pendiente implica implementar balotaje para segunda vuelta electoral si el intendente no supera cierto porcentaje en primera vuelta, un modelo que existe en otras jurisdicciones y que aquí buscaría garantizar gobernantes con apoyo mayoritario explícito. Simultáneamente, se revisará el artículo 26 actual de la Carta Orgánica, que inhabilita a condenados por delitos dolosos y participantes de gobiernos de facto, normativa que define quiénes pueden candidatearse y ocupar cargos públicos en la ciudad.
La reforma de 2006 creó organismos de defensa de derechos como la Defensoría del Pueblo y el Omiduc (ombudsman municipal). Los convencionales analizarán si estos organismos deben mantenerse, reforzarse o restructurarse dentro de la nueva arquitectura institucional. Su rol ha cobrado relevancia en una Bariloche donde conflictos por acceso a vivienda, servicios y espacios públicos han generado demandas crecientes de canales de reclamo efectivos.
Con las elecciones fijadas para el 1 de noviembre de 2026, quedan meses de campaña donde las propuestas de cada lista se irán definiendo con más precisión. Una vez elegidos, los 15 convencionales tendrán dos meses intensos para debatir, redactar y consensuar una nueva Carta Orgánica que potencialmente rija los destinos institucionales de Bariloche durante las próximas décadas. El resultado no será solo un documento legal actualizado, sino un reflejo de qué tipo de ciudad los barilochenses quieren construir.