La familia Cressatti opera en Balsa Las Perlas, Río Negro, una cabaña especializada en reproductores Angus y Hereford. El establecimiento, adquirido en 1954 como explotación lechera, se transformó en <strong>2002</strong> para especializarse en genética bovina, con proyección regional.

La familia Cressatti opera en Balsa Las Perlas, Río Negro, una cabaña de reproductores Angus y Hereford que hoy proyecta su genética en toda la Patagonia. El establecimiento, que la familia adquirió en 1954 como explotación lechera, cambió su orientación productiva hacia la ganadería de carne por transformaciones económicas y comerciales, y en 2002 tomó la decisión definitiva de especializarse en la producción de genética de reproductores de alto rendimiento. En 2003 nacieron los primeros animales de esta nueva etapa, iniciando un camino que hoy consolida a la cabaña como referente en la región.
La filosofía productiva de la cabaña Cressatti persigue un objetivo claro: incorporar la mejor genética disponible sin perder de vista las condiciones exigentes del campo patagónico. Para lograrlo, la familia incorpora embriones de reproductores con experiencia comprobada en la raza Angus e implementa inseminación artificial en su programa de reproducción. Esta estrategia les permite seleccionar animales que combinen característica de pedigree internacional con capacidad de adaptación a los desafíos climáticos y forrajeros de la región. Como señaló Daniel Cressatti, "buscamos la mejor genética, pero siempre mirando el tema de la adaptación".
Después de tres a cuatro años consecutivos de sequía, la región experimentó una mejora significativa en las precipitaciones que impactó directamente en las pasturas. Este cambio genera un escenario favorable para los productores ganaderos en el Alto Valle. Daniel Cressatti reflejó el optimismo actual: "este es un año excepcional, tenemos muy buenas pasturas y hay mucho entusiasmo en los productores". La recuperación de las condiciones ambientales no solo beneficia la disponibilidad de forraje, sino que también reafirma la confianza de otros ganaderos en invertir en reproductores de calidad.
La cabaña participa activamente en exposiciones ganaderas en distintos puntos de la Patagonia, estrategia que le permite visibilizar su trabajo y conectar con potenciales compradores. El establecimiento comercializa reproductores y terneros de invernada, dos líneas de negocio que generan ingresos diferenciados. Uno de los hitos que demuestra la calidad de los animales producidos fue un toro Angus que alcanzó un peso record de 1.117 kilos, ejemplar que refleja el potencial genético manejado en la cabaña.
Para la familia Cressatti, el retorno de los productores al mercado de reproductores es un indicador clave de éxito. "Que los productores vuelvan a comprar nuestros animales es una señal de que los ejemplares responden a las necesidades de los establecimientos", señaló Daniel Cressatti. Esta demanda renovada refleja que el trabajo de selección y mejoramiento genético desarrollado en dos décadas generó productos que efectivamente resuelven los desafíos productivos de otros ganaderos patagónicos.
El trabajo de la cabaña Cressatti ha trascendido el ámbito privado y ha merecido la atención de autoridades provinciales. El gobernador Alberto Weretilneck visitó el establecimiento en la Expo del Alto Valle, reconocimiento que subraya la importancia que tiene la iniciativa en la economía ganadera de Río Negro. La combinación de inversión privada sostenida, innovación técnica en reproductiva y participación en circuitos comerciales y ferias regionales posiciona a la cabaña como un referente en producción de genética bovina en la Patagonia, con proyección que continúa expandiéndose.