Un método simple de tres bloques de cinco minutos cada uno permite organizar el hogar, revisar compromisos y preparar elementos para el lunes, reduciendo significativamente la ansiedad anticipada.

En Río Negro y el resto del país, especialistas en bienestar proponen una estrategia simple pero efectiva para combatir la ansiedad de los primeros días de la semana: el método de los 15 minutos del domingo. La técnica divide el tiempo en tres bloques de cinco minutos cada uno, enfocados en ordenar el hogar, revisar compromisos pendientes y preparar elementos esenciales para la mañana siguiente. Aunque no pretende ser una fórmula clínica para eliminar estrés, su base en principios de organización cotidiana la convierte en una herramienta accesible que miles de personas aplican para comenzar la semana con mayor calma.
El fenómeno conocido como "Sunday scaries" —la preocupación anticipada que surge el domingo por las obligaciones del lunes— es cada vez más común en trabajadores y estudiantes. Esa sensación de ansiedad, que puede comenzar incluso el sábado por la tarde, impacta directamente en la calidad del descanso del fin de semana y predispone negativamente el ánimo para los días que vienen. El método propuesto ataca esta problemática de raíz: si el domingo dedicas apenas una decena de minutos a organizar, planificar y preparar, la incertidumbre disminuye considerablemente.
El primer paso es dedicar cinco minutos a ordenar un solo espacio de la casa que acumule objetos sin control. Puede ser la mesada de la cocina, la mesa del comedor o el escritorio. La clave está en no intentar organizar toda la vivienda —una meta inalcanzable en ese tiempo— sino elegir una zona específica que genera caos visual. Este pequeño acto de orden tiene un efecto psicológico importante: ver un espacio limpio refuerza la sensación de control y preparación para lo que viene. En Río Negro, donde muchas familias trabajan desde casa, este detalle resulta especialmente relevante.
En el segundo bloque de cinco minutos, el foco se desplaza hacia lo administrativo. Se recomienda revisar las actividades de los próximos días, anotar tres prioridades específicas para el lunes e identificar tareas que llevan tiempo postergadas. No se trata de hacer un listado exhaustivo de todo lo pendiente —eso generaría más ansiedad—, sino de establecer claridad sobre qué es realmente urgente. Al estar escrito y jerarquizado, la mente deja de "girar en vacío" durante el domingo y gana perspectiva sobre los verdaderos compromisos.
El tercer bloque se dedica a acciones concretas: preparar la ropa para la mañana del lunes, revisar documentos necesarios, organizar la mochila o definir qué habrá para desayunar. Estos detalles, aparentemente menores, tienen un peso enorme en la experiencia del lunes por la mañana. Cuando suena el despertador y todo está listo, la mañana transcurre sin apremios innecesarios. En provincia, donde muchas personas deben trasladarse distancias considerables para trabajar o estudiar, estos cinco minutos de preparación pueden significar la diferencia entre salir con tiempo o llegar tarde.
Un aspecto fundamental es usar un temporizador para respetar el límite de tiempo. Sin este control, es fácil caer en la trampa de intentar resolver más de lo necesario y transformar el domingo en un día más de trabajo. La propuesta no es esclavizarse a la productividad, sino ser estratégico con el tiempo. Una vez completados los 15 minutos, el domingo vuelve a ser tuyo: es momento para actividades recreativas que genuinamente disfrutes, como leer, escuchar música, caminar al aire libre o ver una película.
El método funciona precisamente porque reconoce que la mente necesita ambas cosas: una pequeña cuota de orden y planificación que disipe la incertidumbre, y luego tiempo real de esparcimiento que recargue las energías. No se propone como una solución mágica que elimine todo estrés —sería irresponsable prometerlo—, sino como un hábito cotidiano que reduce la ansiedad anticipada y mejora significativamente cómo experimentamos el comienzo de la semana. En Río Negro, donde el ritmo de vida mantiene una particular conexión con los tiempos naturales y las rutinas, esta herramienta se presenta como una forma moderna de honrar el equilibrio entre la productividad y el descanso que tantas personas buscan.