En agosto de 2026 se rechazaron 125.645 cheques sin fondos, con un alza del 158% acumulada desde noviembre de 2023. Llevan 22 meses consecutivos con incremento interanual.

En agosto de 2026 se rechazaron 125.645 cheques sin fondos, cifra que representa un crecimiento del 9% respecto a agosto de 2025, en un fenómeno que se prolonga de manera persistente desde la asunción de Javier Milei en noviembre de 2023. El alza acumulada en ese período alcanza el 158%, mientras que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) reportó específicamente 82.050 cheques rechazados por falta de fondos en agosto, con un incremento interanual del 14,4%. La tendencia negativa se mantiene ininterrumpida: durante 22 meses consecutivos los rechazos aumentan en comparación interanual, evidenciando una presión creciente sobre las liquidez de empresas y personas físicas en la economía argentina.
El récord histórico se alcanzó en diciembre de 2025 con más de 97.000 cheques rechazados según datos de Fidelitas, un organismo que monitorea estas operaciones en el sistema financiero. Aunque agosto de 2026 no superó ese máximo, los números siguen siendo alarmantes: en enero de 2026 se rechazaron 89.352 cheques y en febrero 86.350 cheques, mostrando una volatilidad importante mes a mes, pero sin dar señales de reversión de la tendencia general alcista.
Los $283.191,5 millones en rechazos de agosto 2026 reflejan no solo la cantidad de operaciones fallidas, sino también el volumen de dinero involucrado en estas transacciones inconclusas. Para dimensionar el movimiento total del sistema, en agosto se compensaron 4,7 millones de cheques físicos y electrónicos en pesos por un total de $27,5 billones. Esto significa que la relación entre rechazos y cheques compensados fue del 1,7% en cantidades y 1% en montos, porcentaje que parece pequeño en términos relativos pero que refleja decenas de miles de operaciones fallidas cada mes.
Un dato relevante en la composición del movimiento de cheques es la creciente adopción de ECHEQ, los cheques electrónicos. En agosto de 2026, estos instrumentos representaron el 65,6% de los cheques compensados en cantidad (3,1 millones) y 87,2% en montos ($24 billones). Además, se compensaron 247 ECHEQ en dólares por USD 39,3 millones, mostrando que incluso en moneda extranjera hay movimiento de este tipo de instrumentos, aunque en volúmenes significativamente menores que en pesos.
Los cheques diferidos son un instrumento clave para las pequeñas y medianas empresas, que los utilizan tradicionalmente para financiar capital de trabajo y gestionar la brecha de tiempo entre egresos e ingresos. La persistencia de rechazos sin fondos en 22 meses consecutivos con incremento interanual señala una constricción en la capacidad de pago de empresas y personas, tanto emisoras como receptoras de cheques. Esto genera efectos en cascada: cuando un cheque se rechaza, la empresa que contaba con esos fondos se ve obligada a buscar financiamiento alternativo, muchas veces a tasas más altas, profundizando la presión sobre márgenes ya ajustados.
Este comportamiento de los rechazos ocurre en un contexto de más de dos años de ajuste fiscal y restricción monetaria bajo la administración Milei. Aunque la inflación ha mostrado desaceleración en los últimos meses y hay expectativas de estabilización, la liquidez en la economía real sigue siendo limitada. La acumulación de 158% de incremento en cheques rechazados desde noviembre de 2023 coincide con medidas de restricción crediticia, aumento de tasas de interés y reducción del gasto público, políticas que buscaban corregir desequilibrios macroeconómicos pero que han impactado fuerte en la capacidad de pago de agentes económicos.
Los datos disponibles hasta agosto de 2026 no permiten vislumbrar un cambio de tendencia. Si bien el crecimiento interanual de agosto fue del 9% (menor que el 14,4% reportado por el BCRA con su metodología propia), la tendencia de 22 meses consecutivos con incremento interanual sugiere que el problema es estructural y no coyuntural. La capacidad de recuperación dependerá de factores como la evolución del empleo, la recuperación de actividad económica y la disponibilidad de crédito. Mientras tanto, cada mes continúa el flujo de cheques sin fondos, afectando directamente la confianza en este instrumento de pago que, a pesar de su declinación relativa frente a los ECHEQ, sigue siendo relevante en transacciones entre empresas y en el crédito de corto plazo.