Un micro que trasladaba a hinchas de Tigre fue baleado en la ruta 1 de Montevideo tras la goleada 3-0 ante Nacional. Una persona resultó herida. Violencia que opaca el triunfo en Sudamericana.

Lo que comenzó como una noche de gloria para Tigre en la Copa Sudamericana terminó en tragedia en las rutas de Montevideo. Un micro que trasladaba a aproximadamente 2000 hinchas del club de Victoria fue objeto de un ataque a balazos en la ruta 1, altura avenida Cibils, después de que el equipo argentino goleara 3-0 a Nacional de Uruguay en los dieciseisavos de final del torneo continental. El incidente dejó a una persona herida por impacto de bala en el brazo y la mano, quien fue primero atendido en el Hospital del Cerro de Montevideo y posteriormente trasladado a Buenos Aires para recibir atención especializada.
La cifra de los 3 a 0 reflejaba una superioridad indiscutible de Tigre en el Gran Parque Central. Los dirigidos por el cuerpo técnico argentino dominaron en todos los sentidos, desplegando un fútbol superior contra un rival que no tuvo respuestas. Después de la goleada, los jugadores salieron a festejar con sus hinchas, exhibiendo primero banderas en homenaje a la Selección Argentina y luego despliegues con la bandera de las Islas Malvinas, mientras gritaban consignas patrióticas. Parecía el cierre perfecto de una actuación magistral.
El panorama cambió radicalmente durante el regreso. El hincha de 57 años que resultaría herido relató los momentos de terror: "Hacía media hora habíamos salido del estadio, apagaron las luces para dormir y por la ventana vi un fogonazo y me di cuenta que eran tiros". En cuestión de segundos, la alegría de la victoria se convirtió en pánico. Los disparos procedían del exterior del vehículo, en lo que las autoridades atribuyeron a una agresión perpetrada por hinchas de Nacional de Uruguay, presumiblemente en venganza por la humillante derrota sufrida en su propio territorio.
El herido fue rápidamente asistido en el Hospital del Cerro, donde le brindaron atención médica inicial. Luego fue trasladado a Argentina para continuar su tratamiento, separándose de su grupo de hinchas en circunstancias que demuestran la gravedad del incidente. A pesar del susto y las lesiones, el hincha mantiene una perspectiva tranquila sobre lo sucedido.
Ya en condiciones más estables, el hincha de 57 años reflexionó sobre el episodio: "Gracias a Dios estoy bien. Contento con el club que me ayudó, me fueron a buscar al hospital. Fue una desgracia con suerte, fueron heridas en los brazos y no me pasó más nada". Pese a las heridas, su pensamiento seguía puesto en lo deportivo: "Gracias a Dios está todo bien y lo importante es que ganamos 3 a 0".
Sus palabras resumen la dicotomía de la noche: un triunfo extraordinario opacado por la violencia que siempre amenaza los encuentros que trascienden lo meramente deportivo. El grito de "El que no salta es un inglés" que retumbó en el Gran Parque Central después del partido se convirtió en un acto patriótico que no pudo ser celebrado en paz en el camino de regreso.
Para Tigre, la goleada 3-0 representa un paso firme en su campaña de Copa Sudamericana. El club de Victoria logró eliminar al equipo uruguayo con una performance que no dejó lugar a dudas, permitiendo que sus hinchas gozaran de una noche gloriosa en territorio rival. Sin embargo, el incidente en la ruta 1 pone una mancha oscura en el resultado, recordando los riesgos que enfrentan los aficionados argentinos cuando viajan a competiciones internacionales.
La inseguridad en los traslados, la violencia sectaria disfrazada de pasión futbolera, y la falta de garantías para los visitantes son problemas estructurales que siguen plagando al fútbol de la región. Que un hincha de 57 años resulte herido por disparos después de un partido deportivo no es un accidente aislado, sino un síntoma de una enfermedad más profunda en la cultura que rodea el deporte.
Tigre logró su victoria, avanzó en el torneo, y sus jugadores pudieron expresar su fervor patriótico en el campo. Pero el precio que pagó uno de sus hinchas en las rutas de Montevideo es un recordatorio amargo de que en el fútbol sudamericano, el peligro acecha más allá del terreno de juego. Para los seguidores argentinos que viajaron esa noche, la goleada histórica quedará para siempre asociada con el estruendo de los disparos y la incertidumbre de los momentos posteriores.
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