El escritor catalán Pol Guasch, nacido en 1997, publicó «Reliquia», un relato de no ficción sobre el suicidio de su padre ocurrido cuando él tenía 15 años. Una obra que enfrenta el duelo desde la literatura.

Pol Guasch, escritor catalán nacido en 1997, ha publicado recientemente «Reliquia», un libro de no ficción que aborda uno de los temas más difíciles de la experiencia humana: el suicidio paterno. La obra narra los hechos y reflexiones posteriores a la muerte de su padre, quien se suicidó el domingo 13 de enero de 2013, cuando Guasch tenía apenas 15 años.
Más de una década después de esa tragedia, el escritor decidió transformar el duelo en literatura. El libro fue concebido diez años después de la muerte de su padre, momento en el que Guasch ya contaba con la madurez creativa y emocional necesaria para abordar la pérdida desde una perspectiva narrativa rigurosa.
La portada de «Reliquia» es una fotografía del padre de Guasch cuando tenía 25 años de edad. Esta elección visual no es casual: es el retrato de un hombre joven, congelado en el tiempo, que contrasta con la vejez inevitable que nunca llegaría a experimentar. A través de esta imagen, Guasch invita al lector a conocer al personaje central de su obra desde su más temprana adultez.
El proceso de escritura incluyó la revisión de documentos oficiales del caso. Guasch leyó la autopsia de su padre, redactada en tipografía Comic Sans: un detalle que subraya la deshumanización burocrática que envuelve a los suicidios, la ironía cruel de ver categorizada la muerte en una fuente que se asocia con lo informal y lo lúdico.
La tragedia de Guasch no es aislada en su árbol genealógico. El abuelo del escritor también se suicidó colgándose de la misma viga en la misma casa donde posteriormente se quitaría la vida su padre. Este dato escalofriante introduce una pregunta que atraviesa todo el libro: ¿qué heredamos realmente de nuestros padres? ¿La sangre, los gestos, los destinos?
Guasch no es hijo único. Tiene dos hermanos adoptivos, pero es el único hijo biológico de su padre. Esta condición lo sitúa en un lugar particular dentro de la estructura familiar: portador de una herencia biológica que carga, potencialmente, con historias de dolor transgeneracional.
El título «Reliquia» fue motivo de debate creativo. El editor de Guasch cuestionó inicialmente la denominación por considerarla demasiado religiosa. Sin embargo, Guasch eligió mantenerla. Como él mismo explicó en el libro, una reliquia es "el objeto que ocupa el espacio que antes ocupaba una persona". En este contexto, el libro mismo se convierte en una reliquia: un artefacto que preserva la memoria, la ausencia, el vacío dejado por quien se fue.
Este concepto es fundamental para entender la propuesta literaria de Guasch. No busca sacralizar la muerte de su padre, sino reconocer que todo lo que queda de una persona que se suicida son fragmentos, objetos, palabras no dichas. El principio del libro lo resume lacónicamente: "Habría agradecido una nota".
«Reliquia» no existe en el vacío literario. Guasch incorpora referencias a escritores que también se suicidaron: Anne Sexton, Marina Tsvietáieva, Sylvia Plath y Virginia Woolf. Estos nombres no son meros adornos: son espejos en los que el autor ve reflejadas preguntas sobre el dolor, la creación y la imposibilidad de encontrar respuestas en la literatura.
El escritor dialoga, de este modo, con una tradición maldita de la modernidad: la asociación entre sensibilidad artística y autodestrucción. Pero Guasch va más allá: su libro no celebra esta asociación, sino que la interroga.
«Reliquia» no es la primera obra de Guasch. Anteriormente publicó «Napalm en el corazón» y «En las manos el paraíso quema», títulos que ya señalaban su interés por explorar territorios emocionales extremos. Con «Reliquia», Guasch alcanza una madurez temática y formal que lo posiciona como uno de los escritores contemporáneos más honestos en su abordaje del dolor familiar.
La publicación de este libro marca un hito en la literatura de duelo. No se trata de una confesión terapéutica ni de un ejercicio de victimización, sino de una obra que transforma la experiencia traumática en un objeto literario riguroso y profundamente humano. «Reliquia» invita a los lectores a reflexionar sobre lo que heredamos, lo que preservamos y lo que dejamos atrás cuando alguien elegir marcharse.
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