La Casa Rosada diseña una estrategia para 2027 que pivotea en que Axel Kicillof adelantará las elecciones provinciales. El cálculo es que los intendentes del conurbano priorizarán su reelección local.

La Casa Rosada estudia un escenario electoral para 2027 que depende casi enteramente de una decisión que aún no toma Axel Kicillof: adelantar y desdoblar las elecciones provinciales de Buenos Aires respecto de la contienda presidencial nacional. Según análisis del entorno presidencial, si el gobernador bonaerense toma ese camino, la estrategia oficial es clara y contundente: aprovechar la fragmentación del peronismo para consolidar un triunfo en la provincia que funcione como trampolín para la reelección de Javier Milei.
La lógica detrás de este cálculo es tan simple como audaz. El Gobierno observa que Kicillof carece de una estructura territorial propia — no tiene intendentes, diputados ni senadores con los que contar como propios — por lo que está prácticamente obligado a competir en la elección nacional si quiere mantener relevancia política. Sin embargo, si los comicios provinciales se adelantan, la Casa Rosada confía en que los intendentes del conurbano y de Buenos Aires prioricen sus reelecciones locales antes que apuntalar la candidatura presidencial del gobernador. El resultado esperado sería el colapso de su posición nacional una vez asegurados sus municipios.
El oficialismo busca capturar Buenos Aires con una candidatura de La Libertad Avanza — posiblemente encabezada por Diego Santilli — que funcionaría como un doble impulso: fragmentaría aún más el peronismo y dotaría de legitimidad electoral a Milei de cara a su propia reelección presidencial. En la Casa Rosada consideran que un triunfo en la provincia más poblada del país equivaldría a un respaldo nacional anticipado.
Pero el plan no termina ahí. El Gobierno también insiste en eliminar o suspender las elecciones PASO —las primarias abiertas simultáneas y obligatorias— precisamente para acentuar la grieta interna del peronismo. Sin PASO, el kirchnerismo y el kicillofismo competirían de forma más directa, menos regulada, y potencialmente más destructiva para la coalición opositora.
Funcionarios de la Casa Rosada describen el dilema de Kicillof con una crudeza política. Según su análisis, "le van a vender a Kicillof que le va a ir bien si desdobla. Pero una vez que los intendentes aseguren su quinta, en la elección nacional lo van a dejar solo". La frase resume la apuesta: convencer al gobernador bonaerense de que el desdoblamiento le beneficia localmente, mientras que en realidad lo desarmará a nivel nacional.
La carencia de estructura propia agudiza el problema para el líder bonaerense. "No tiene intendentes, ni diputados ni senadores propios. Si no juega en la nacional, desaparece del mapa", señalan desde el entorno presidencial. Esta evaluación revela una lectura fría de la política bonaerense: Kicillof está atrapado entre dos fuegos. Si desdobla elecciones, pierde apoyo nacional de intendentes que priorizarán municipios. Si las mantiene juntas, enfrenta a Cristina Kirchner en una interna peronista que su falta de estructura hace difícil de ganar.
En el fondo de este análisis oficial acecha otro dato que no se menciona directamente en la Casa Rosada pero que estructuran todos los cálculos: Cristina Kirchner cumple prisión domiciliaria en su residencia de San José 1111 por la causa Vialidad. Su presencia política, aunque limitada por la medida cautelar, sigue siendo gravitante en el peronismo. El oficialismo ve en esto una debilidad adicional del espacio opositor, fragmentado entre el kirchnerismo duro y el kicillofismo.
La maniobra electoral que estudia la Casa Rosada no es del todo nueva. Algunos funcionarios hacen analogías con 2015, cuando Cambiemos logró capitalizar divisiones en el oficialismo anterior. Sin embargo, reconocen internamente que el escenario de 2027 tiene variables complejas: la persistencia de la crisis económica, el rol de terceras fuerzas políticas, y la incertidumbre sobre si Kicillof finalmente tomará la decisión que el Gobierno da por hecha.
Por ahora, todo depende de una declaración pública de Kicillof sobre el desdoblamiento. La Casa Rosada actúa como si fuera seguro, pero esa certeza es condicional. Si el gobernador mantiene las elecciones provinciales y nacionales juntas, el esquema oficial sufriría un reajuste importante. Si las desdobla, la arena electoral bonaerense se convertirá en el laboratorio donde se prueben las fuerzas que competirán por la presidencia en 2027.