La Rioja recibirá el <strong>22 y 23 de octubre</strong> el Quinto Congreso Nacional de Participación Ciudadana y Descentralización, con más de 120 municipios de Argentina. Córdoba cede su rol después de cuatro ediciones.

La Rioja se convertirá en 22 y 23 de octubre en la nueva sede del Quinto Congreso Nacional de Participación Ciudadana y Descentralización, un encuentro que reunirá a representantes de más de 120 municipios y comunas de Argentina para debatir democracia participativa, gobernanza territorial y transformación digital. El evento marca un punto de inflexión en la descentralización de espacios nacionales de gestión pública, tras cuatro ediciones consecutivas organizadas por la Municipalidad de Córdoba, que se posicionó como referente en materia de participación ciudadana a nivel federal hasta esta transición hacia el norte.
La transferencia de la sede no es casual. El intendente de Córdoba, Daniel Passerini, sostuvo una reunión de trabajo con intendentes y funcionarios riojanos para coordinar los detalles de la transición. Este acto, más que una simple mudanza de localización, responde a una estrategia nacional de descentralización que posiciona a La Rioja como nexo territorial entre el norte y sur del país. Según Armando Molina, intendente de La Rioja capital, quien participó del encuentro: "Si vengo a Córdoba, es con esperanza. Córdoba es una bisagra entre el norte y el sur", una reflexión que resume el rol geográfico y político que La Rioja buscará potenciar con este congreso.
El evento se estructurará en cuatro ejes temáticos desarrollados a través de más de 35 paneles, talleres y foros. Los ejes incluyen democracia participativa, participación digital e inteligencia artificial, gobernanza territorial y un apartado específico dedicado a género, diversidades y juventudes. Esta arquitectura refleja las preocupaciones actuales de gobiernos locales sobre cómo integrar tecnología sin perder legitimidad democrática, y cómo garantizar que las voces de sectores históricamente excluidos —jóvenes, mujeres, personas LGBTQ+— tengan lugar en la toma de decisiones.
El lema elegido para la quinta edición, 'Participación que transforma territorios', opera como síntesis programática de las expectativas: no se trata de participación formal o simbólica, sino de procesos que generen cambios tangibles en la vida local.
Antes de ceder la sede, Córdoba ha consolidado un estatus especial en el ecosistema global de democracia participativa. La provincia ha sido designada como faro regional del Observatorio Internacional de la Democracia Participativa, una posición que subraya el liderazgo que ejerció durante las cuatro primeras ediciones del congreso. Este reconocimiento internacional no desaparece con el cambio de sede; permanece como activo de la gestión cordobesa y como marco de referencia para los nuevos anfitriones riojanos.
Passerini, al explicar la filosofía que debe guiar estos espacios de participación, fue enfático sobre la responsabilidad de escucha que implica la gestión pública. Según el intendente de Córdoba, "La participación ciudadana tiene que estar cerca del que no puede llegar, escuchar al que nadie oye y mirar lo que otros no ven", una declaración que trasciende el evento puntual y sintetiza los principios que deberían orientar la gobernanza descentralizada.
En línea similar, Passerini enfatizó la necesidad de cohesión en un contexto social fragmentado: "La integración es quizás la mejor oportunidad para enfrentar este tiempo de fragmentación, de egoísmo, de individualismo". Este diagnóstico, expresado en una reunión con funcionarios riojanos, reconoce que la democracia participativa no es un lujo sino una herramienta estratégica para reconstruir lazos sociales erosionados.
Intendentes riojanos de la capital, General Ocampo y General Belgrano ya participaron en la reunión de coordinación con Passerini, lo que indica que el trabajo de organización está en marcha con apenas semanas para la fecha. La logística de convocar a más de 120 representantes municipales, coordinar paneles con expertos en democracia digital, gobernanza y cuestiones de género, así como gestionar la infraestructura necesaria para albergar foros y talleres simultáneos, representa un desafío operativo considerable que La Rioja ha comenzado a estructurar.
El congreso se perfila como un espacio donde las tensiones actuales de la administración pública argentina —descentralización versus concentración, participación tradicional versus medios digitales, inclusión de sectores vulnerables versus gobernanza eficiente— serán puestas en debate con una representación federal amplia. Los 22 y 23 de octubre en La Rioja marcarán no solo una transición de sede, sino una redefinición del mapa nacional de participación ciudadana.