Javier Alonso, Ministro de Seguridad, defendió la gestión de Axel Kicillof y cuestionó que las redes sociales muestren los delitos que ocurren en territorio bonaerense. Sin embargo, los datos oficiales registraron más de un millón de investigaciones penales en 2025, 808 víctimas de homicidios y zonas del Conurbano con tasas que superan ampliamente el promedio provincial.

El ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, Javier Alonso, volvió a defender la gestión de Axel Kicillof en materia de seguridad y generó polémica al sostener que existe una “campaña en redes sociales” para mostrar lo que ocurre en territorio bonaerense.
Durante una entrevista, Alonso rechazó la idea de que la Provincia atraviese un “baño de sangre” y defendió su gestión mediante comparaciones de tasas de homicidios y robos con otras jurisdicciones del país.
Sin embargo, una de sus declaraciones fue la que encendió la polémica.
“Lo que hay en redes es una campaña por mostrar lo que pasa en la provincia de Buenos Aires, ignorando lo que ocurre en otras jurisdicciones”, afirmó el ministro.
El problema es que los robos, las entraderas, los ataques violentos y los asesinatos que circulan todos los días en redes sociales no son una campaña inventada en internet.
Son hechos que ocurren en la calle.
Son cámaras de seguridad.
Son videos grabados por víctimas y vecinos.
Y son denuncias que, en muchos casos, terminan formando parte de estadísticas oficiales.
Los números difundidos por el propio Ministerio Público de la Provincia de Buenos Aires muestran la magnitud del problema.
Durante 2025 se iniciaron 1.035.350 Investigaciones Penales Preparatorias (IPP) en territorio bonaerense. De ese total, 1.012.857 correspondieron al Fuero Criminal y Correccional y 22.493 al Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil.
Es decir, mientras el ministro de Seguridad de Kicillof cuestiona la exposición de los delitos en redes, la propia estructura judicial bonaerense registra más de un millón de investigaciones penales iniciadas en un año.
Por supuesto, una IPP no equivale necesariamente a un delito confirmado y las cifras deben analizarse técnicamente. Pero sí muestran el enorme volumen de hechos que llegan al sistema penal bonaerense.
Y la inseguridad no desaparece porque una estadística mejore frente al año anterior.
El informe oficial de homicidios dolosos correspondiente a 2025 registró 1.947 Investigaciones Penales Preparatorias: 774 por homicidios consumados y 1.173 por tentativas.
Además, hubo 808 víctimas fatales durante el año. La tasa provincial fue de 4,6 homicidios cada 100.000 habitantes.
La diferencia territorial también es contundente.
Mientras el promedio de los departamentos judiciales del interior bonaerense fue de 2,6 víctimas cada 100.000 habitantes, el grupo que reúne al Conurbano, La Plata y Mar del Plata alcanzó una tasa de 5,2.
Y hay distritos donde la situación es todavía más grave.
Según los datos oficiales de 2025, las tasas más altas se registraron en:
La Matanza: 8,02
Moreno-General Rodríguez: 7,66
Lomas de Zamora: 5,92
San Martín: 5,57
Todos, distritos de enorme peso poblacional dentro de la Provincia gobernada por Kicillof.
Cada video viral de un robo, una persecución o un ataque violento puede multiplicar su alcance, pero el hecho ocurrió antes de que alguien apretara el botón de “publicar”.
Por eso, hablar de una “campaña” para mostrar lo que pasa en la Provincia corre el foco de la discusión.
La pregunta no debería ser por qué los bonaerenses muestran los delitos.
La pregunta debería ser:
¿Por qué siguen teniendo que mostrarlos para sentirse escuchados?
Mientras Javier Alonso discute la narrativa en redes, los vecinos continúan organizándose por seguridad, instalando cámaras, colocando rejas y modificando sus rutinas por miedo a ser víctimas de un delito. Esa es la realidad que ninguna tasa puede borrar.
Javier Alonso es el ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, pero el responsable político máximo de la Provincia es Axel Kicillof.
Después de años de gestión, la seguridad continúa siendo una de las principales preocupaciones de los bonaerenses.
El Gobierno puede destacar reducciones en determinados indicadores y el ministro puede defender que hubo bajas en robos y homicidios respecto de otros períodos. Incluso Alonso sostuvo recientemente que en 2025 se registraron 89 homicidios en ocasión de robo, la cifra más baja de la serie oficial según su exposición.
Pero reconocer mejoras parciales no significa negar la realidad.
808 víctimas de homicidios en un año no son una campaña.
Más de un millón de investigaciones penales no son una campaña.
Los barrios donde los vecinos cambian su vida por miedo a ser asaltados tampoco son una campaña.
Son parte del desafío que la gestión de Kicillof todavía no logró resolver.