Fernando Cerimedo declaró desde la cárcel de Palmasola en Bolivia durante una audiencia cautelar que duró más de cuatro horas. Un juez ordenó seis meses de prisión preventiva en Chonchocoro.

Fernando Cerimedo comparecía este miércoles 29 de agosto desde la cárcel de Palmasola en Bolivia en una audiencia cautelar que se extendió por más de cuatro horas. El asesor de comunicación digital, quien permanece detenido en tierras altiplánicas desde hace semanas, se dirigió directamente al juez para cuestionar su situación: "Yo no me voy a fugar, señor juez. Yo quiero terminar este proceso porque me arruinaron la vida".
La comparecencia ocurrió en el marco de dos investigaciones que lo persiguen. Por un lado, Cerimedo está siendo investigado por supuesto enriquecimiento ilícito; por otro, por un ataque armado contra Nadia Beller. Ambas imputaciones pesaban en la decisión judicial que se conocería al cierre de la audiencia.
Tras más de cuatro horas de argumentaciones, un juez de La Paz dictaminó lo esperado por el Ministerio Público: seis meses de prisión preventiva para Cerimedo en la cárcel de máxima seguridad de Chonchocoro. El traslado desde Palmasola ya estaba programado al momento en que se conocía la medida.
La decisión coincidió con el pedido del vicepresidente boliviano Edmand Lara, quien había instado públicamente a que Cerimedo cumpliera la prisión en la más severa de las instalaciones carcelarias del país.
Uno de los puntos centrales de la audiencia giró alrededor de las cifras que Cerimedo moviliza anualmente. La fiscalía de Bolivia había expuesto una desgrabación donde el asesor mencionaba sus ingresos, lo que formaba parte de la acusación de enriquecimiento ilícito. En la audiencia, Cerimedo aclaró directamente: sus ingresos rondan aproximadamente un millón de dólares al año, no al mes como podría inferirse de los registros iniciales.
Cerimedo explicó que estos fondos provienen de empresas y consultorías que opera tanto en Argentina como en Estados Unidos. Se trata de ingresos lícitos generados en el sector privado y de consultoría empresarial, según sostuvo el propio imputado ante el tribunal.
Durante su exposición, Cerimedo hizo énfasis en las consecuencias económicas que su detención ha provocado a nivel familiar. "Yo soy el único sustento de mi familia. Hoy mi familia en Argentina no tiene ni siquiera acceso a las cuentas", manifestó el asesor desde la celda.
Este argumento fue parte de su estrategia para cuestionar la necesidad de la medida cautelar más restrictiva, aunque sin resultados favorables para sus intereses legales.
Cerimedo aprovechó también la audiencia para recalcar su posición cooperativa respecto del proceso judicial. El asesor se sometió voluntariamente a la Justicia boliviana hace semanas, un dato que utilizó como evidencia de su disposición a colaborar. "Yo estoy en un penal, estoy encerrado, señor juez, por algo que no ocurrió. Yo me sometí voluntariamente a la Justicia", afirmó.
Desde que ingresó a Palmasola, Cerimedo no ha recibido visitas en prisión, una decisión que se tomó deliberadamente para no interferir en la investigación que sigue su curso en los juzgados de La Paz.
Cerimedo posee un perfil ligado a la política regional. Colaboró con la campaña presidencial de Rodrigo Paz en asesoramiento de comunicación digital, lo que lo posicionó en círculos de poder en Bolivia. Esta conexión, no obstante, no ha beneficiado su defensa en el proceso actual.
En la audiencia, el asesor también se refirió al vicepresidente Lara con términos críticos, cuestionándolo públicamente. Las tensiones políticas que rodean el caso permanecen latentes, aunque la decisión judicial ya ha sido tomada y Cerimedo enfrentará ahora los seis meses de prisión preventiva en Chonchocoro, una de las cárceles de mayor seguridad en Bolivia.