Donald Trump declaró que un conflicto entre Reino Unido y Argentina por Malvinas sería un "potencial desastre" y afirmó estar dispuesto a mediar. Defensa ve oportunidad diplomática.

Donald Trump declaró que un eventual conflicto entre Reino Unido y Argentina por las Islas Malvinas representaría un "potencial desastre" y expresó su disposición a intervenir para resolverlo. Las declaraciones, realizadas mientras el magnate estadounidense se encontraba en Dublín, fueron interpretadas por el Gobierno argentino como una señal de apertura hacia una solución diplomática del histórico diferendo.
En sus comentarios, Trump afirmó estar seguro de que "me llamarán para intervenir en ese potencial desastre (…) si lo hacen, probablemente podré arreglarlo". Además, señaló que no descarta reconsiderar la tradicional neutralidad de Estados Unidos sobre este tema, un gesto que desde la administración Milei fue rápidamente interpretado como positivo para los intereses argentinos.
El ministro de Defensa, Carlos Presti, realizó una valoración favorable de las declaraciones del ex presidente estadounidense. Presti interpretó los dichos de Trump como "una declaración del presidente de Estados Unidos referente a esta situación que para mí, para mi punto de vista, no es en contra de nadie, sino a favor de buscar una solución pacífica a este tema".
Para Presti, las palabras de Trump representan un reconocimiento implícito de que la cuestión de Malvinas requiere resolverse por canales pacíficos y diplomáticos. El funcionario fue enfático al sostener que "la única manera de recuperar la soberanía plena sobre las Islas es la diplomática, pacífica", reafirmando la posición histórica de Argentina de no recurrir a la vía militar.
Presti también destacó la existencia de una alianza estratégica entre Argentina y Estados Unidos en materia de defensa, elemento que el Gobierno busca fortalecer en los próximos encuentros bilaterales. En este contexto, la Casa Rosada trabaja activamente para concretar un encuentro entre el presidente Javier Milei y Trump cuando viaje a Estados Unidos a fin de septiembre para participar en la Asamblea General de la ONU.
Este encuentro sería crucial para impulsar conversaciones de alto nivel sobre la cuestión de Malvinas, especialmente considerando la apertura que Trump ha manifestado a nivel público sobre su disposición a intervenir en el conflicto.
Mientras el Gobierno explora canales de diálogo, mantiene una estrategia de presión legal contra operaciones británicas en las Islas. Argentina denunció penalmente a empresas vinculadas a la israelí Navitas por realizar exploración hidrocarburífera bajo licencia británica en la cuenca norte de Malvinas. Además, comunicó medidas legales contra otras entidades y empresarios por actividades de exploración de hidrocarburos en la zona.
Esta doble estrategia refleja la intención del Gobierno de mantener vivo el reclamo de soberanía mientras avanza en la búsqueda de una solución negociada. Las acciones legales buscan desincentivar a empresas internacionales de participar en actividades extractivas bajo autorización británica en aguas que Argentina considera propias.
En consonancia con el fortalecimiento de su posición en materia de defensa, el Gobierno también reflotó un proyecto para instalar una Base Naval Integrada en Tierra del Fuego. El canciller Pablo Quirno y el ministro Presti realizaron una visita de trabajo a Ushuaia para recorrer el predio destinado a la nueva instalación.
Esta iniciativa representa una apuesta a largo plazo por fortalecer la presencia naval argentina en la región más austral del país, reforzando tanto la capacidad operativa como la soberanía territorial en una zona estratégica para el control del Atlántico Sur y la proyección hacia las Malvinas.
Las declaraciones de Trump generaron expectativa en la administración Milei respecto de las posibilidades de avanzar en negociaciones sobre Malvinas con apoyo estadounidense. El encuentro previsto para fin de septiembre en Nueva York será el momento clave para que el presidente argentino pueda traducir estas palabras en compromisos concretos.
Por ahora, desde el ministerio de Defensa se mantiene un discurso cauteloso pero esperanzado: se valora la apertura de Trump sin sobrerrepresentar sus alcances, se reafirma que la solución solo puede ser pacífica y diplomática, y se avanza en paralelo con medidas legales y de modernización defensiva que refuercen la posición argentina ante cualquier escenario futuro.