La Fundación Bunge y Born reconoció a tres científicos argentinos por sus contribuciones en química aplicada. Azzaroni lidera con el máximo galardón por un dispositivo portátil para detectar biomarcadores renales.

La Fundación Bunge y Born distinguió este 2026 a Omar Azzaroni con el máximo galardón en química, consolidando tres décadas de trayectoria como investigador Superior del Conicet, doctor en Química y profesor de la Universidad Nacional de La Plata. El premio reconoce el desarrollo de un dispositivo portátil capaz de detectar y medir biomarcadores renales, un avance que ya superó validación clínica en el Hospital San Martín de La Plata y abre nuevas posibilidades para el diagnóstico temprano de enfermedades renales.
El equipo dirigido por Azzaroni resolvió un problema histórico de la medicina: cómo medir indicadores clave del funcionamiento renal sin los recursos y tiempos de laboratorios especializados. La portabilidad del dispositivo lo posiciona como herramienta potencial para contextos donde el acceso a diagnosticadores es limitado, desde hospitales de provincias hasta sistemas de salud en zonas rurales.
Daiana Capdevila compartió el Premio Estímulo 2026 junto a Marcos Tascón por investigaciones que trazan un puente entre química y salud pública. Capdevila, doctora en Ciencias Químicas por la UBA, investigadora Independiente del Conicet y jefa del Laboratorio de Fisicoquímica de Enfermedades Infecciosas de la Fundación Instituto Leloir, lideró el desarrollo de biosensores capaces de detectar agentes infecciosos y contaminantes ambientales críticos como plomo y arsénico.
Su investigación no quedó en teoría de laboratorio. Los desarrollos fueron aplicados directamente en trabajos de análisis en la cuenca Matanza-Riachuelo, una de las zonas más comprometidas desde el punto de vista ambiental del país. La capacidad de detectar y medir contaminantes con estas técnicas agrega herramientas concretas a la evaluación de riesgo sanitario en poblaciones expuestas.
Marcos Tascón, doctor en Ciencias Químicas por la UNLP, investigador Adjunto del Conicet y profesor de la Universidad Nacional de San Martín, amplió el horizonte del Premio Estímulo hacia la conservación del patrimonio histórico y arqueológico. Tascón desarrolló técnicas innovadoras para analizar muestras sin manipulación directa, una metodología que respeta la integridad física de objetos de valor cultural irreemplazable.
Su trabajo fue empleado en instituciones de máxima importancia nacional: el Museo Histórico Nacional y el Museo Nacional de Bellas Artes utilizaron sus métodos para examinar y catalogar piezas. Tascón creó además una técnica específica para estudiar fotografías históricas a través del análisis de compuestos que los materiales liberan, abriendo líneas de investigación sobre procesos de degradación y autenticidad.
Quizás el hallazgo más significativo llegó desde el norte: sus estudios permitieron establecer cronologías precisas de pinturas rupestres en Inca Cueva, Jujuy, respondiendo preguntas que la arqueología regional llevaba décadas explorando. La química se convirtió así en aliada de la arqueología para datar y comprender manifestaciones culturales ancestrales.
El Premio Fundación Bunge y Born se entrega desde 1964, configurándose como uno de los galardones más prestigiosos para investigadores del país. El Premio Estímulo, en tanto, se otorga desde 2001 a científicos en etapas tempranas de sus carreras de investigación.
La ceremonia de entrega de premios está prevista para septiembre, cuando se reconocerá públicamente a estos tres investigadores cuyos trabajos —desde la salud renal hasta la remediación ambiental y la arqueología— ilustran la versatilidad de la química aplicada como disciplina transformadora. Los hechos que parecían desconectados —riñones, arsénico y pinturas rupestres— revelan así un hilo común: la capacidad de la investigación rigurosa para resolver problemas concretos en territorios dispersos del país.