El juvenil de 19 años sufrió una fractura de peroné durante el entrenamiento en Ezeiza y deberá someterse a cirugía. Su recuperación se extenderá entre tres y cinco meses, lo que significa ausencia hasta 2027.

El club de la Ribera recibió este miércoles una noticia que remueve sus estructuras tácticas en plena temporada. Tomás Aranda sufrió una fractura de peroné durante los trabajos matutinos en el predio de Ezeiza, confirmando los estudios médicos que requerirá intervención quirúrgica en los próximos días. El extremo de 19 años, quien se había convertido en una de las principales cartas ofensivas del equipo, enfrentará una prolongada ausencia que podría extenderse hasta bien entrada la próxima campaña.
La desgracia sucedió durante una acción completamente rutinaria dentro de la práctica vespertina. Aranda intentaba ejecutar uno de sus característicos cambios de dirección, movimiento que lo define como futbolista y lo ha posicionado como una amenaza constante en ataque. Sin embargo, su botín quedó clavado en el césped del predio, provocando un giro forzado que resultó en una fractura de peroné en la zona de unión con la tibia. La magnitud del golpe superó las primeras estimaciones, descartando la hipótesis inicial de un simple esguince.
Los diagnósticos posteriores revelaron la complejidad de la lesión, obligando al cuerpo médico xeneize a programar una intervención quirúrgica. Según informaron desde el departamento médico del club, los tiempos de recuperación oscilarán entre tres y cinco meses, lo que implica prácticamente la pérdida total del futbolista para lo que resta de la actual temporada y potencialmente para las primeras semanas de 2027.
La baja de Aranda representa mucho más que la ausencia de un jugador. El atacante había logrado consolidarse como pieza prácticamente fija en los esquemas ofensivos, ganándose progresivamente protagonismo durante la etapa final bajo las órdenes de Claudio Úbeda. Cuando llegó Rodolfo Arruabarrena, lejos de perder espacio, Aranda profundizó su importancia dentro del equipo. El cuerpo técnico decidió entregarle la emblemática camiseta número 10 que previamente utilizó Edinson Cavani, una decisión que marcaba la confianza depositada en el juvenil.
Desde entonces, Aranda aprovechó cada oportunidad, demostrando personalidad dentro del campo y consolidándose como una pieza de valor en la estructura táctica. Su capacidad para generar juego, su velocidad y sus cambios de dirección lo hacían prácticamente indispensable en los planes ofensivos. Ahora, Arruabarrena deberá reorganizar su esquema táctico justo cuando el equipo enfrenta una seguidilla de compromisos fundamentales para mantener su competitividad en el Torneo Clausura 2026.
El club de La Boca no tendrá demasiado tiempo para lamentar la lesión. Este viernes recibirá a Lanús en la Bombonera por la séptima fecha del torneo, por lo que Arruabarrena necesita encontrar rápidamente una solución para ocupar el lugar que deja vacante el lesionado. La alternativa más natural apunta hacia Alan Velasco, atacante que había mostrado buen rendimiento en sus apariciones y venía reclamando mayor continuidad.
La oportunidad que representa la lesión de Aranda podría transformarse en definitiva para Velasco, quien finalmente tendría la posibilidad de ganarse un lugar más fijo en la alineación titular. Sin embargo, la realidad es que Boca pierde a uno de sus mejores exponentes ofensivos en un momento en el que necesita mantener solidez y competitividad en todas sus líneas.
Una vez realizada la intervención quirúrgica, comenzará una extensa etapa de rehabilitación que demandará paciencia y seguimiento constante del cuerpo médico. Las estimaciones hablan de tres a cinco meses, lo que prácticamente descarta cualquier participación de Aranda durante los compromisos fundamentales que Boca disputará en lo que resta del año. Si los tiempos de recuperación se extienden hacia los máximos previsto, su regreso podría producirse recién durante las primeras semanas de 2027, cuando la temporada ya estará muy avanzada.
Para Aranda, comienza un camino de paciencia y trabajo en rehabilitación que buscará recuperar la forma física que tenía previo a la lesión. Para Boca, la realidad es que debe afrontar la ausencia de una de sus mejores herramientas ofensivas en un momento crucial de la campaña.