El economista Guido Sandleris señaló que la actual estabilidad cambiaria depende de mantener el equilibrio fiscal y el orden monetario, advirtiendo qué sucedería sin esas medidas.

Guido Sandleris, uno de los economistas más influyentes del país, realizó una declaración crítica sobre los pilares que sostienen la actual estabilidad cambiaria de la Argentina. Según su análisis, "sin el equilibrio fiscal y sin el orden monetario, hoy estaríamos en una crisis cambiaria", una afirmación que sintetiza su interpretación sobre el estado actual de la economía nacional y los riesgos latentes si se abandonaran las políticas de consolidación fiscal en curso.
La declaración de Sandleris llega en un momento en el que el país continúa transitando una estrategia de ajuste fiscal y estabilización monetaria iniciada hace meses. El economista, cuya voz tiene peso significativo en los círculos de política económica y en el análisis de instituciones financieras, pone el acento en la interdependencia entre dos variables que históricamente han determinado la viabilidad del tipo de cambio en la Argentina: la disciplina fiscal y la gestión del dinero circulante.
La conexión que traza Sandleris entre equilibrio fiscal y estabilidad cambaria responde a un mecanismo bien documentado en economía: cuando un gobierno gasta más de lo que recauda, genera presión sobre las reservas de divisas, aumenta la demanda de dólares en el mercado paralelo y socava la confianza en la moneda local. Este desequilibrio genera incentivos para que agentes económicos busquen salidas en moneda extranjera, acelerando una depreciación que, en casos extremos, desemboca en crisis.
En el contexto argentino, donde los últimos años han estado marcados por volatilidad cambiaria recurrente y ciclos de devaluación, la insistencia en mantener el equilibrio fiscal se presenta como una condición previa casi obligatoria para evitar turbulencias mayores. Sandleris enfatiza que sin esa disciplina, el orden monetario no puede sostenerse, y en consecuencia, el tipo de cambio pierde el anclaje que le permite mantener una trayectoria previsible.
La segunda variable que Sandleris coloca en el centro del análisis es el "orden monetario", un concepto que abarca desde la controlada expansión de la base monetaria hasta la coordinación entre política fiscal y política cambiaria. Un orden monetario endeble —caracterizado por emisión descontrolada, acumulación de pasivos remunerados excesivos o inconsistencia entre instrumentos de política— genera fricciones que eventualmente se traducen en presión sobre el tipo de cambio.
En las últimas décadas, la Argentina ha experimentado episodios donde el desorden monetario llevó a devaluaciones abrupts y, en algunos casos, a corridas cambiarias. La advertencia de Sandleris, entonces, no es hipotética: es un reflejo de lecciones históricas que el país ha aprendido a costa de crisis recurrentes.
Al señalar que "hoy estaríamos en una crisis cambiaria" de no existir equilibrio fiscal y orden monetario, Sandleris implícitamente sugiere que estas condiciones sí están siendo respetadas en el presente, aunque sea de forma parcial o incompleta. Sin embargo, la formulación condicional también advierte sobre la fragilidad del status quo: cualquier retroceso en materia de disciplina fiscal o gestión monetaria podría desencadenar el escenario que descarta como contrafáctico.
Esta visión se alinea con el diagnóstico que sostienen buena parte de los hacedores de política económica actual, aunque con énfasis y cronogramas diferentes sobre cuándo se habrá consolidado la estabilidad. Para Sandleris, la vulnerabilidad persiste mientras no se consoliden estructuralmente ambos pilares.
Aunque Sandleris formula su diagnóstico de manera clara, quedan interrogantes sobre los plazos precisos en los que se podría dar por alcanzada la estabilidad, si ese es el propósito de su análisis, o si, por el contrario, considera que aún existe riesgo de regresión. Asimismo, no especifica si la actual trayectoria de equilibrio fiscal le parece suficiente o si requiere de profundizaciones adicionales.
Lo que sí emerge de su declaración es una evaluación de escenarios contrafácticos que pone en relieve la importancia de mantener la senda de ajuste, independientemente de las presiones políticas o sociales que puedan surgir para abandonarla. En términos de comunicación de riesgo, Sandleris envía un mensaje claro: la alternativa al equilibrio fiscal y al orden monetario no es un crecimiento sin restricciones, sino directamente una crisis cambiaria.