AS Roma bloqueó la participación de Paulo Dybala y Nahuel Molina en el partido de despedida de Lionel Messi con Argentina contra Benín el 6 de octubre de 2026 en el Monumental.

AS Roma no autorizó la participación de Paulo Dybala y Nahuel Molina en el partido de Argentina contra Benín del 6 de octubre de 2026, que marcará el adiós de Lionel Messi de la Selección Argentina. El encuentro se llevará a cabo en el estadio Monumental y será uno de los eventos futbolísticos más relevantes del año, pero ambos jugadores —mundialistas con la camiseta celeste y blanca en Qatar 2022— se perderán la ocasión histórica debido a la decisión del club italiano de no liberarlos.
La decisión de la Roma responde a consideraciones que van más allá de lo deportivo inmediato. El club giallorrosso justificó la no autorización por razones deportivas y logísticas relacionadas con la duración del viaje intercontinental hacia Sudamérica y la proximidad de compromisos oficiales que enfrenta en Italia. El equipo romano visitará a Como el domingo 11 de octubre, apenas cinco días después de lo que sería la despedida de Messi, lo que explica la cautela del club respecto a la exposición física de sus efectivos en un viaje de esa envergadura.
En un comunicado donde reconoció la relevancia del evento, el club italiano fue claro en sus prioridades. Según la institución, "la elección del club responde a razones deportivas y logísticas, relacionadas con la duración del viaje intercontinental y la proximidad de compromisos oficiales". Sin embargo, Roma también hizo un gesto de reconocimiento al momento: la entidad "reconoce el valor de la designación para ambos jugadores, vinculados a Lionel Messi y a los protagonistas con él de la victoria en el Mundial de 2022".
Este equilibrio entre la declaración formal y el reconocimiento de la importancia histórica del evento refleja la tensión constante entre los clubes europeos y las selecciones nacionales durante las fechas de eliminatorias y amistosos de alto perfil. Roma optó por priorizar su calendario y la integridad física de sus jugadores, una decisión que, aunque comprensible desde la óptica empresarial del fútbol moderno, deja fuera del evento a dos de los protagonistas de la gloria mundialista argentina.
Paulo Dybala y Nahuel Molina fueron piezas clave en la conquista de Qatar 2022, el tercero mundial de Argentina después de 1978 y 1986. Ambos formaron parte del plantel que rompió una sequía de 36 años y consolidó el legado deportivo de una generación. Que justamente estos dos jugadores no puedan estar presentes en el adiós de Messi —el arquitecto principal de ese éxito— añade una ironía amarga a la decisión del club italiano.
La ausencia no es menor. En un partido que será observado por millones de aficionados en todo el mundo, la no presencia de dos campeones del mundo representa una merma simbólica en un evento que pretende ser una celebración completa de los logros recientes de la Selección Argentina. Dybala, en particular, ha sido un jugador de importancia creciente en los últimos años para la camiseta celeste y blanca, mientras que Molina se ha consolidado como una opción defensiva confiable.
La decisión de Roma es emblemática de un dilema que enfrentan constantemente los clubes europeos de élite: cómo balancear las obligaciones con sus propias competiciones domésticas e internacionales contra los reclamos legítimos de las federaciones nacionales. En este caso, el margen de cinco días entre el partido de despedida de Messi y la visita a Como fue determinante. El viaje intercontinental a Argentina implica un desgaste físico significativo, cambios horarios y un tiempo de recuperación que Roma consideró insuficiente dados sus compromisos próximos.
Este tipo de conflictividad forma parte de la estructura del fútbol actual, donde el calendario está saturado y la gestión de efectivos es una ciencia en sí misma. Los clubes asumen responsabilidades financieras inmensas con sus jugadores y, por tanto, se sienten con derecho a proteger su inversión. Las federaciones, por su parte, alegan que los clubes también se benefician del éxito internacional de sus futbolistas.
A pesar de la ausencia de Dybala y Molina, el partido del 6 de octubre de 2026 en el Monumental ya ha sido confirmado como un evento de relevancia mundial. La despedida de Messi de la Selección Argentina convocará a decenas de miles de espectadores y será transmitido por prácticamente todas las cadenas televisivas importantes. El equipo dirigido por quien sea DT en ese momento deberá presentar una alineación que, aunque sin dos de los campeones de Qatar, busque honrar la trayectoria del máximo ídolo del fútbol argentino de las últimas dos décadas.
La negativa de Roma abre un precedente que probablemente otras instituciones europeas monitorearán de cerca. Si otros clubes adoptan posiciones similares respecto a sus jugadores para este partido, la ceremonia de despedida de Messi podría verse afectada en términos de calidad y representatividad del plantel mundialista. Por ahora, el foco está en confirmar a qué otros jugadores se les permitirá viajar y cuál será la composición final de la delegación argentina para este encuentro que pasará a la historia del fútbol.