River Plate dominó el mercado de pases 2026 con siete figuras en el Top 10 de futbolistas más caros del Clausura. Thiago Almada lidera por 20 millones de euros.

El mercado de pases del fútbol argentino tuvo un ganador claro en 2026: River Plate. En medio de un Torneo Clausura que despierta pasiones desde lo futbolístico, el conjunto de Núñez consolidó una política de refuerzos agresiva que posicionó a siete de sus futbolistas entre los diez más costosos de la competición. Un dato que ilustra la magnitud de la inversión realizada y el ambicioso proyecto que Eduardo Coudet construye en el Monumental.
Lidera el ranking el espectacular Thiago Almada, procedente de las filas del Atlético de Madrid, quien llega valuado en 20 millones de euros. El mediapunta ofensivo se posiciona como el futbolista más cotizado de todo el Clausura 2026, consolidando su estatus como uno de los principales atractivos del torneo doméstico. Su llegada representa un golpe de autoridad en el mercado y una declaración de intenciones clara sobre los objetivos de River para esta temporada.
Detrás de Almada, cinco compañeros de River ocupan puestos estelares en el podio de valuaciones. Tobías Andrada y Santiago Beltrán comparten marca de 9 millones de euros cada uno, ubicándose como los terceros y cuartos valores de la competición. Más abajo, pero manteniendo cifras respetables, se encuentran Aníbal Moreno, Lucas Beltrán, Ángel Correa y Mauro Arambarri, todos tasados en 8 millones de euros.
Esta concentración de figuras de alto valor de mercado en una sola institución genera un escenario inusual en el fútbol argentino. Históricamente, los grandes equipos del país comparten el protagonismo en las listas de fichajes premium. Sin embargo, en esta oportunidad, River ha capitalizado recursos e influencias para reunir un plantel cuyo valor agregado resulta prácticamente incomparable en el contexto del Clausura 2026.
La segunda posición en el ranking general la ocupa Milton Delgado, del rival de Núñez, Boca Juniors. El futbolista xeneize está valuado en 10 millones de euros, lo que subraya la brecha económica que River ha abierto con respecto a sus competidores más cercanos. Mientras Boca cuenta con una figura de primer nivel, River multiplica su ofensiva con siete nombres de similar o superior calibre.
Eduardo Coudet asume la conducción técnica de un equipo reforzado de manera sustancial. El técnico tiene en sus manos un arsenal de calidad poco frecuente en la historia reciente del torneo local. La presencia de Almada como eje creativo, complementada con la solidez defensiva que pueden aportar Andrada y Moreno, junto con las capacidades ofensivas de Beltrán y Correa, configura un plantilla balanceada y competitiva.
La llegada de estos refuerzos no es casual. River proyecta internacionalmente desde hace temporadas, y esta inversión responde a la necesidad de mantener competitividad no solo en la Liga Profesional Argentina, sino también en las competiciones sudamericanas. Thiago Almada, con su experiencia en el fútbol español de élite, representa un acelerador de juego que pocas instituciones del continente pueden permitirse.
Existe, sin embargo, una nota particular en el panorama de inversiones riverplatense. Kendry Páez, el talentoso futbolista ecuatoriano, podría potencialmente formar parte de este ranking de valores máximos, pero actualmente se encuentra apartado del equipo. Su situación genera interrogantes sobre dinámicas internas y decisiones que Coudet deberá resolver en las próximas semanas.
La concentración de valor en River plantea preguntas sobre la salud competitiva del Clausura 2026. Aunque el fútbol argentino ha visto históricamente predominios de Boca y River, nunca una institución había logrado semejante acumulación de figuras premium en el mercado doméstico. Esto puede traducirse en una ventaja desproporcionada durante la competición, generando expectativas elevadas sobre la performancia millonaria de los de Núñez.
Para los hinchas de River, estos números son motivo de optimismo. La inversión económica refleja una ambición clara de competir por todos los frentes, renovando esperanzas de títulos y reconocimiento continental. Para el resto del fútbol argentino, es un recordatorio de que la brecha económica entre grandes y chicos sigue siendo una realidad incómoda que define gran parte del torneo antes de que la pelota comience a rodar.