Quintela organizó un homenaje a Enrique Angelelli en La Rioja con Máximo Kirchner presente. Kicillof no fue y mandó a Álvarez Rodríguez. El gobernador riojano se alineó con Cristina tras perder la pulseada por el PJ.

El gobernador de La Rioja Ricardo Quintela consolidó su giro hacia Cristina Kirchner al organizar un acto de homenaje a Enrique Angelelli, el obispo asesinado en 1976, con la presencia de Máximo Kirchner por indicación de la ex presidenta, mientras que Axel Kicillof brilló por su ausencia y envió a su ministra de Gobierno, Cristina Álvarez Rodríguez, en carácter de representante. El movimiento marca un quiebre significativo en las alianzas internas del peronismo y refleja el reordenamiento de fuerzas tras la derrota electoral de 2023 y los cambios en la conducción del Partido Justicialista.
Hace poco más de un año, Quintela había desafiado directamente a Cristina Kirchner con su candidatura para conducir el PJ nacional, en un enfrentamiento que parecía definir al peronismo en la era post-electoral. En ese contexto, Kicillof respaldó explícitamente la postulación de Quintela, buscando fortalecer una alternativa a la entonces precandidata kirchnerista. Sin embargo, la lista de Quintela fue impugnada posteriormente, y Cristina Kirchner se quedó con la jefatura del partido.
Ese resultado electoral interno fue un punto de quiebre para Quintela. Lejos de mantener su aislamiento, el gobernador riojano comenzó a buscar una reconciliación con el ala cristinista del movimiento, especialmente en un contexto de fragmentación progresiva del peronismo. Dirigentes consultados señalaron que Quintela "vio en las encuestas que Cristina está midiendo muy bien, en algunas incluso por arriba de Kicillof", lo que habría acelerado su cambio de posicionamiento.
El acto en homenaje al obispo Angelelli no es un evento menor en la política argentina. Angelelli fue una figura central de la Iglesia progresista y de la Teología de la Liberación en Latinoamérica, y su muerte en circunstancias aún oscuras durante la última dictadura militar lo convirtió en un símbolo de resistencia para el peronismo de izquierda. Que Máximo Kirchner asistiera por "indicación de Cristina Kirchner" subraya que el acto fue orquestado como una demostración de fuerza del sector cristinista dentro del movimiento.
La ausencia de Kicillof y el envío de una ministra de rango son gestos que los dirigentes peronistas interpretan como un mensaje claro: Quintela ya no está alineado con el gobernador bonaerense.
Las tensiones internas en el peronismo se profundizaron tras la derrota electoral de 2023. Con la fragmentación del voto opositor y el avance del gobierno libertario, la coalición trabajó fórmulas diferentes para recuperar peso político. Kicillof se posicionó como una alternativa de "renovación", mientras que Cristina Kirchner mantuvo su influencia a través del control del PJ y la adhesión de gobernadores cercanos al ala tradicional del movimiento.
La maniobra de Quintela ocurre en un escenario donde el peronismo prepara sus estrategias para el horizonte electoral de 2027. Tener gobernadores alineados es clave para cualquier proyecto nacional que ambicione Cristina Kirchner o que pueda impulsar desde su posición en la conducción partidaria. Kicillof, a su vez, necesita consolidar el apoyo de aliados para mantener su gravitación política en un escenario de fragmentación.
Según consignan dirigentes peronistas cercanos a estas movidas, las mediciones han jugado un rol determinante en la recalibración de Quintela. Los números que muestran a Cristina con mejor intención de voto que Kicillof en algunos segmentos poblacionales habrían inclinado la balanza hacia la reconciliación con el ala cristinista. En política de coalición, especialmente en una que atraviesa una crisis de cohesión como la del peronismo actual, los sondeos de opinion son muchas veces brújula de realineamientos.
Aún están pendientes declaraciones públicas explícitas de Quintela sobre su realineamiento o de Kicillof respondiendo al mensaje. También se desconoce si este acercamiento de Quintela con Cristina implica compromisos de largo plazo para 2027 o si se trata de un posicionamiento táctico en la disputa por el control del PJ en el corto plazo. Analistas peronistas esperan pronunciamientos de los principales actores en los próximos días que confirmen o matizen lo que el acto en La Rioja parece haber comunicado: que el gobernador riojano cambió de bando y que Kicillof acaba de perder un aliado estratégico en una gobernación clave del interior.