Stefano Margaritora, director de Cirugía Torácica del Policlínico Gemelli de Roma, encabezó la intervención quirúrgica al papa León XIV para extirpar un nódulo pulmonar detectado en estudios de rutina. El procedimiento concluyó exitosamente.

La intervención quirúrgica realizada este martes en el Hospital Gemelli de Roma para extirpar un nódulo pulmonar del papa León XIV estuvo bajo la dirección de Stefano Margaritora, máxima autoridad en cirugía torácica de la institución italiana. El procedimiento se desarrolló conforme a lo planeado y el Pontífice retornó a su habitación tras completarse la operación sin complicaciones.
El papa de 71 años ingresó al centro médico a las 13:07 horas (tiempo local) tras salir del Vaticano en un vehículo de seguridad. Una multitud de pacientes, fieles y autoridades del hospital lo recibieron en los accesos de la institución. Según el comunicado oficial de la Oficina de Prensa Vaticana, la cirugía se ejecutó dentro de los tiempos estimados y sin desvíos respecto al protocolo establecido.
Margaritora ocupa el cargo de director de la Unidad Operativa Compleja de Cirugía Torácica de la Fundación Policlínico Universitario Agostino Gemelli IRCCS. Simultáneamente, se desempeña como profesor titular de Cirugía Torácica en la Facultad de Medicina y Cirugía de la Universidad Católica del Sagrado Corazón, una de las instituciones académicas más prestigiosas de Italia.
Su campo de especialización abarca el diagnóstico y tratamiento quirúrgico de enfermedades del aparato respiratorio, esofágico, mediastínico y cervical. Entre sus principales líneas de trabajo se encuentran la detección temprana de cáncer de pulmón, cirugía de pulmón y esófago, intervenciones sobre el timo, y tratamiento de bronquiectasias, enfisema y nódulos pulmonares.
El cirujano ha acumulado un extenso historial académico con más de 400 publicaciones en revistas científicas internacionales. Participa activamente en asociaciones profesionales italianas, europeas y estadounidenses del área médica. Su unidad hospitalaria aplica técnicas de punta como la cirugía torácica videoasistida (VATS), procedimientos uniportales y cirugía robótica, que permiten intervenciones mediante incisiones mínimas en comparación con la toracotomía convencional.
Junto a Margaritora en esta intervención trabajaron otros dos profesionales de confianza del Vaticano. Luigi Carbone, de 54 años, director de la Dirección de Sanidad e Higiene del Gobernatorato del Estado de la Ciudad del Vaticano desde junio de 2025, coordinó la asistencia sanitaria durante la internación.
Carbone se graduó en medicina en 1999 por la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Roma. Su formación incluye especialización en medicina interna y medicina de urgencias. El público lo conoció durante la última hospitalización del papa Francisco en abril de 2025, cuando transmitió actualizaciones sobre el estado clínico del Pontífice desde el Gemelli. Aunque no posee designación formal como médico personal papal, coordina los equipos de médicos y enfermeros que asisten al Santo Padre.
Massimiliano Strappetti, enfermero de 54 años, completó el equipo de atención inmediata. Strappetti cuenta con una trayectoria de décadas en el Gemelli, donde se formó en la unidad de cuidados intensivos. Ha asistido a cuatro pontificados: Juan Pablo II, Benedicto XVI, Francisco y ahora León XIV. Su rol incluye tanto la asistencia durante el procedimiento como el acompañamiento en la recuperación.
El Pontífice permanecerá internado aproximadamente una semana en el hospital Gemelli. La recuperación se llevará a cabo en el décimo piso de la institución, el mismo sector que ha hospedado a los papas desde los tiempos de Juan Pablo II y que también albergó a Francisco durante sus hospitalizaciones.
El Vaticano canceló todas las actividades públicas de León XIV hasta el 20 de octubre. La evolución postoperatoria determinará si el Pontífice podrá retomar su agenda prevista y, más importante aún, si podrá concretar el viaje apostólico programado a Uruguay, Argentina y Perú entre el 6 y el 17 de noviembre.
Es relevante destacar que la presencia de un nódulo pulmonar por sí sola no constituye un diagnóstico definitivo de cáncer. Los especialistas consultados por medios internacionales señalaron que estas lesiones pueden tener orígenes benignos o malignos, y su detección requiere evaluaciones adicionales.
El papa anunció el domingo pasado, tras el Ángelus, que estudios de rutina detectaron un nódulo pulmonar "en fase muy inicial y bien localizado". Manifestó entonces su aceptación de la recomendación médica de someterse a cirugía. La evaluación de este tipo de hallazgos considera múltiples factores: tamaño, ubicación, características de los bordes, densidad radiológica, antecedentes de tabaquismo, enfermedades respiratorias previas y comparación con estudios anteriores.
La Santa Sede no divulgó detalles adicionales sobre la naturaleza del nódulo ni la técnica quirúrgica específica empleada, por lo que el diagnóstico definitivo permanece bajo confidencialidad hasta que las autoridades vaticanas decidan comunicarlo.