Nueve años después de la tragedia, la Justicia mendocina sobreseyó a Alejandro Verdenelli por prescripción de la causa. El empresario había sido condenado a 3 años en suspenso por atropellar mortalmente al joven de 20 años en agosto de 2017.

Después de casi una década, la Sala Penal de la Corte de Mendoza decidió sobreseer definitivamente a Alejandro Verdenelli, el empresario que atropelló y mató a Alan Villouta en el Acceso Sur hace nueve años. La medida, dictada por los jueces Mauricio Juan, Horacio Cadile y Federico Martínez, fue fundada en la prescripción de la acción penal, lo que significa que los plazos legales para procesar al conductor vencieron.
El trágico suceso ocurrió en la madrugada del 26 de agosto de 2017. Villouta, de tan solo 20 años, acababa de terminar su turno en una pizzería ubicada en La Barraca Mall y se dirigía hacia la parada de autobús. Por temor a sufrir un robo al cruzar el túnel bajo el Acceso Sur (por calle Alsina), decidió caminar por la avenida, una decisión que resultaría fatal. En ese momento, una camioneta Porsche Cayenne conducida por Verdenelli lo arrolló. El impacto fue letal e instantáneo.
Lo que agravó aún más la situación fue que Verdenelli no se detuvo para auxiliar al joven. En lugar de eso, continuó su marcha y permaneció prófugo durante aproximadamente 60 horas. Durante ese lapso, investigadores utilizaron cámaras de seguridad y testimonios de testigos para avanzar en el caso. Eventualmente, el empresario se presentó voluntariamente ante la Justicia, aunque para ese momento ya era imposible realizarle estudios toxicológicos que determinaran si había consumido alcohol.
El 14 de abril de 2020, Verdenelli fue condenado a tres años de prisión en suspenso y a ocho años de inhabilitación para conducir, por homicidio culposo agravado. Cabe destacar que inicialmente, el Ministerio Público Fiscal lo acusó de homicidio simple con dolo eventual, delito que contempla entre 8 y 25 años de cárcel. Sin embargo, durante la instrucción, la calificación se modificó hacia homicidio culposo agravado por conducción imprudente y antirreglamentaria de vehículos.
Lo que despertó más crítica fue la cronología de los trámites posteriores. El abogado defensor de Verdenelli, Eduardo de Oro, presentó un recurso de casación ante la Sala Penal de la Corte de Mendoza en los primeros días de febrero de 2020. Este tribunal se tomó cinco años y diez meses para responder, recién en febrero de 2026 confirmando la condena original.
Posteriormente, la defensa interpuso un recurso extraordinario federal que fue rechazado el 13 de abril de 2026, apenas un día antes de que la sentencia prescribiera. La notificación a la Fiscalía y la querella llegó el 14 de abril, mientras que Verdenelli fue notificado personalmente el 17 de abril de 2026. Fue precisamente en esa última fecha cuando el tribunal consideró que la causa prescribió definitivamente.
El fallo fue comentado extensamente en los pasillos del Parque Cívico y el Polo Judicial de Mendoza. Si bien los expertos coincidían en que el sobreseimiento era inevitable debido a los plazos vencidos, lo que generó preocupación fue nuevamente el tema de los tiempos de la justicia y cómo estos pueden afectar la efectividad del sistema penal.
El 31 de julio último se celebró una audiencia oral donde cada parte expuso sus argumentos sobre cuándo exactamente prescribía la causa. Tras ello, el tribunal dictaminó el sobreseimiento definitivo, argumentando que la acción penal se había extinguido por prescripción respecto del delito de homicidio imprudente agravado por conducción imprudente y antirreglamentaria de un automotor.
Este caso vuelve a poner en el tapete la necesidad de agilizar los procesos judiciales en Argentina, particularmente en casos que involucran muertes en tránsito, donde la demora en las sentencias puede resultar en la impunidad de los responsables.