José Pekerman reveló que Juan Román Riquelme lo contactó para ofrecerle la dirección técnica de Boca Juniors, pero la negociación no prosperó. El técnico nunca dirigió en Primera División argentina.

José Pekerman confirmó que Juan Román Riquelme lo llamó para ofrecerle la dirección técnica de Boca Juniors, pero las conversaciones nunca avanzaron hacia negociaciones formales. El técnico de amplia trayectoria internacional desveló en una entrevista que respondió al contacto del actual vicepresidente xeneize, pero el proyecto no llegó ni a discusiones concretas. Este revelamiento resquebraja el misterio sobre uno de los tantos movimientos que Riquelme habría contemplado en el organigrama de Boca, y ofrece una perspectiva inédita sobre un vínculo que nunca se concretó en la historia reciente del club azul y oro.
Pekerman fue claro en sus declaraciones: "Atendí, pero no pasamos de eso". La brevedad de esa frase resume un episodio que quedó en el terreno de lo anecdótico, sin evolucionar hacia conversaciones serias sobre contratación, proyecto deportivo o términos específicos. Según el propio técnico, el diálogo fue superficial desde el inicio, lo que indica que cualquiera de las partes —o ambas— evaluó que el vínculo no tenía viabilidad en ese momento. No hubo una negociación formal entre Pekerman y Riquelme, ni avances que trascendieran el ámbito privado hasta ahora.
A pesar de su prestigio mundial, José Pekerman nunca fue DT de un equipo de Primera División del fútbol profesional argentino. Su labor en Argentina se concentró exclusivamente en las divisiones juveniles de la Selección Nacional, donde formó generaciones de futbolistas. En cambio, sí dirigió a los seleccionados mayores de Colombia y Venezuela, además de conducir la Selección Argentina en distintas etapas. Esta trayectoria divergente —éxito internacional pero ausencia en la élite del torneo local— contrasta con el perfil que suele buscar un club como Boca para su dirección técnica, donde la experiencia en cancha y la lectura del fútbol argentino son valoradas como activos clave.
El propio Pekerman abordó en su conversación los desafíos inherentes a mantener proyectos a largo plazo en clubes argentinos, un factor que podría explicar tanto su poco interés histórico en dirigir en Primera División como su respuesta tibia ante la propuesta de Riquelme.
La carrera de Pekerman en la Selección Argentina quedó marcada por una decisión que generó polémica irresoluble: la exclusión de Lionel Messi de los cuartos de final contra Alemania en el Mundial 2006. Pekerman incluyó al joven rosarino en la delegación de 23 jugadores, conformada por 6 delanteros, pese a que contaba con una selección altamente competitiva. Messi debutó en el torneo ante Serbia y Montenegro con un gol y una asistencia, mostrando desde temprano su potencial explosivo.
Sin embargo, cuando llegó el partido crucial contra Alemania, Messi se quedó en el banco. Pekerman reflexionó sobre ese momento con visible dolor: "A nosotros nos pegó muy duro, sobre todo a mí, que el día del famoso partido con Alemania no entra". La frase expone una herida que atravesó su legado en la Selección, independientemente de sus logros en divisiones inferiores y en selecciones extranjeras. Es probable que esta deuda histórica y el peso emocional de esa decisión también hayan incidido en cómo Pekerman evalúa oportunidades en el fútbol argentino.
El contacto de Riquelme no fue el primero ni el único. Según la información que emerge ahora, Pekerman fue sondeado por Boca en al menos tres momentos distintos: antes de que Riquelme asumiera su rol actual, después de la salida de Diego Martínez como director técnico, e incluso para desempeñarse como mánager del club. La reiteración de estas aproximaciones sugiere que en el xeneize ven en Pekerman un perfil de entidad internacional y trayectoria sólida, pero —tal como él mismo detalló— los intentos nunca trascendieron el nivel exploratorio.
Este patrón dibuja una realidad incómoda: Pekerman mantiene cierta distancia respecto del mercado de clubes argentinos, tanto por sus propias prioridades como por las dificultades que él mismo identifica en mantener continuidad proyectual en el fútbol local. Para Boca, significa que uno de los nombres recurrentes en sus búsquedas no es un candidato viable más allá del contacto cordial.
La revelación de Pekerman llega en un contexto donde Boca sigue evaluando opciones estratégicas en su dirección técnica. El hecho de que un técnico de su calibre haya rechazado —o simplemente no avanzado— en negociaciones con Riquelme añade una capa más a la complicada tarea de consolidar un proyecto ganador en el club azul y oro. Al mismo tiempo, el testimonio de Pekerman ofrece una ventana a los debates internos de por qué personalidades de renombre no se sienten atraídas hacia el fútbol argentino de máxima competencia, más allá de consideraciones contractuales o de poder. La falta de estabilidad proyectual, la presión constante y la volatilidad de los procesos son factores que técnicos experimentados pesan cuidadosamente antes de asumir cualquier desafío en Primera División.
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