El Servicio Meteorológico Nacional alertó sobre lluvias aisladas este martes en el Alto Valle y posible nieve desde el miércoles. La cordillera de Neuquén está en máximo estado de alerta.

El Servicio Meteorológico Nacional emitió un pronunciamiento sobre el cambio climático abrupto que atravesará la región del Comahue durante las próximas 48 horas. Este martes se esperan precipitaciones y chaparrones aislados en el Alto Valle, mientras que a partir del miércoles se anticipa la llegada de nieve en la zona cordillerana, especialmente en territorio neuquino donde ya está vigente una alerta por intensas nevadas y descenso de temperatura.
Para la jornada de hoy martes, el Alto Valle registrará máximas de 7°C y mínimas de 2°C, con cielos parcialmente nublados. En ciudades clave como Roca y Neuquén, las lluvias tendrán probabilidad de entre 10 y 40%, con mayor concentración durante las horas nocturnas. Además, se esperan ráfagas de viento leves de hasta 22 km/h, que mantendrán un carácter moderado sin alcanzar magnitudes preocupantes en el valle.
A partir del miércoles, el panorama meteorológico se complejiza significativamente. La nieve hará su irrupción en la región, combinándose con lluvia en sectores de transición. Los vientos cobrarán intensidad, con ráfagas que alcanzarán los 50 km/h, generando condiciones de inestabilidad ambiental que requerirán precaución para actividades al aire libre y tránsito en rutas expuestas.
En Bariloche, epicentro turístico y referencia climática de la Patagonia Norte, el termómetro descendrá considerablemente: se esperan máximas de 3°C y mínimas de -8°C. Durante la mañana se pronostican lluvia y nevadas con probabilidad de precipitación de 10-40%, con acumulación de agua nieve que marcará el inicio del ciclo invernal en forma contundente.
El sector cordillerano de la provincia de Neuquén mantiene una situación de alerta por nevadas persistentes de variada intensidad. Esta alerta enfatiza tanto el volumen esperado como la persistencia del fenómeno en esa zona montañosa. Los acumulados proyectados son significativos: se estiman entre 20 y 50 centímetros de nieve acumulada en zonas cordilleranas, mientras que en sectores bajos se esperan entre 10 y 30 centímetros.
Estas cifras no son menores. Una acumulación de nieve de esa magnitud puede impactar en la accesibilidad de rutas cordilleranas, el suministro eléctrico en zonas serranas y el tránsito general en la región. En contraste, el sector cordillerano de Río Negro no está bajo alerta, aunque también experimentará el evento de nieve de forma residual.
La geografía juega un papel crucial en cómo se distribuirá este sistema de precipitaciones. El Alto Valle, ubicado en los valles inferiores del Comahue, recibirá principalmente lluvia con probabilidades acotadas. La cordillera neuquina, en cambio, será el epicentro de la actividad nival, mientras que Bariloche vivirá una transición entre lluvia y nieve típica de su altitud y posición orográfica.
Este escenario meteorológico responde a la llegada de un frente frío que acompaña la circulación de aire polar descendente en el sur de Sudamérica. El descenso de temperaturas que ya comienza este martes se profundizará el miércoles, permitiendo que la precipitación adquiera carácter sólido en altitudes elevadas y sectores expuestos.
Las autoridades locales mantienen vigilancia sobre la evolución del sistema. Los residentes en zonas cordilleranas y de tránsito de montaña deben estar preparados para cambios abruptos de visibilidad, reducción de adherencia en rutas y posibles cortes viales. En el Alto Valle, las lluvias moderadas del martes no representan riesgo de inundación, pero es recomendable extremar precauciones durante las horas nocturnas cuando la intensidad pluviométrica aumenta.
El evento climático es predecible y circunscrito en tiempo. Se proyecta que el sistema frontal complete su paso durante el miércoles y miércoles por la noche, permitiendo una estabilización paulatina a partir del jueves. Sin embargo, la nieve acumulada en cordilleras mantendrá sus efectos durante varios días, requiriendo que los planes de desplazamiento regional consideren estas restricciones.