La Liga Profesional Argentina analizará el jueves una propuesta que transformaría el torneo con 29 fechas de todos contra todos, manteniendo Apertura y Clausura pero con playoffs y un título de Liga anual.

La Liga Profesional Argentina debatirá el próximo jueves 27 de octubre una propuesta de transformación radical del torneo que modificaría la estructura competitiva que conoce el fútbol argentino desde hace años. El nuevo formato contempla 29 fechas de fase regular con sistema todos contra todos, más una jornada adicional destinada exclusivamente a clásicos, eliminando así las zonas geográficas que actualmente dividen a los equipos y generan calendarios desiguales entre clubes. La iniciativa busca resolver un problema histórico: las diferencias en criterios de clasificación que perjudican a determinados equipos según su ubicación geográfica o calendario de juego.
Bajo la propuesta que será analizada, la estructura mantendría los dos campeonatos anuales — Apertura y Clausura — pero con un mecanismo radicalmente diferente. La fase regular de cada torneo se disputaría en 29 fechas donde todos los clubes jugarían contra todos los rivales con un calendario unificado. Esto implica que no habría divisiones zonales ni dependencias de conferencias, como actualmente sucede en muchas categorías del fútbol profesional argentino.
El punto de quiebre entre ambos campeonatos sería la fecha 15. Después de completarse esta jornada en el Apertura, los 16 mejores equipos avanzarían automáticamente a los playoffs, donde se definiría el campeón de ese torneo. Luego, desde la fecha 16 en adelante, se repetiría exactamente el mismo mecanismo para el Clausura: 29 fechas de todos contra todos, y nuevamente los 16 mejores accederían a playoffs para definir ese título.
La propuesta innovadora introduce un nuevo incentivo: además del Apertura y el Clausura, se crearía un título de Liga anual basado en una tabla de puntos acumulados entre ambos campeonatos. Esto significa que un equipo que no gane ninguno de los dos torneos podría, teóricamente, convertirse en campeón de Liga si acumula el mayor número de puntos sumando sus desempeños en Apertura y Clausura. En total, estarían en juego tres títulos diferentes en la temporada, lo que aumentaría significativamente las opciones competitivas para los clubes.
A pesar de la transformación en el formato competitivo, el sistema de clasificaciones a copas internacionales y los criterios de descenso se mantendrían idénticos a los actuales. Esto implica que los equipos que se ubiquen en las mejores posiciones de la tabla anual accederían a torneos como Copa Libertadores, Sudamericana y otras competiciones internacionales, mientras que los últimos en la tabla enfrentarían la amenaza del descenso. La propuesta no pretende revolucionar estos aspectos, sino garantizar que sean más equitativos para todos los clubes al eliminar las ventajas o desventajas derivadas de calendarios desequilibrados.
El fútbol argentino ha sufrido durante años por las distorsiones que generan los calendarios desiguales. Algunos clubes juegan contra rivales fuertes en momentos diferentes, otros tienen ventajas de localía que no es equitativa, y las divisiones zonales favorecen a determinadas regiones sobre otras. El sistema de todos contra todos con un calendario único para el país eliminaría estos problemas, permitiendo que cada equipo dispute exactamente las mismas condiciones. Esta uniformidad también facilitaría que todos compitan bajo los mismos criterios, reduciendo controversias sobre si un título fue ganado equitativamente o si algunos clubes tuvieron ventajas estructurales.
Aunque la propuesta será presentada en la reunión del jueves próximo, aún no está confirmado si será aprobada ni cuándo podría entrar en vigencia. La Liga Profesional Argentina deberá evaluar el impacto de este cambio en la logística, los viajes de los equipos, y la viabilidad operativa de implementar un calendario completamente unificado. También será necesario consultar a los clubes sobre sus posiciones respecto a esta transformación, ya que algunos podrían verse beneficiados mientras que otros podrían perder ventajas que actualmente tienen por su ubicación geográfica o por las dinámicas zonales del sistema actual.