River acumula una racha preocupante: 26 partidos sin poder revertir un resultado adverso desde noviembre de 2024. Con la derrota ante Barracas Central en el debut del Clausura, la debilidad mental del Millonario queda expuesta nuevamente.

El Millonario suma una nueva decepción en el Torneo Clausura tras caer derrotado 1-0 ante Barracas Central, resultado que vuelve a poner de manifiesto una de sus mayores limitaciones en los últimos dieciocho meses. Desde que perdió 3-2 contra Instituto en Córdoba el 6 de noviembre de 2024, River no ha podido ganar un partido en el que haya quedado en desventaja primero. Esta estadística alarmante suma 26 encuentros sin poder dar la vuelta a un marcador desfavorable.
La situación se torna aún más preocupante considerando que apenas hace poco el equipo dirigido por Eduardo Coudet fue eliminado vergonzosamente de la Copa Argentina por Aldosivi, otra derrota en condiciones similares. Los rivales del conjunto de Núñez ya conocen la fórmula: si logran adelantarse en el marcador, prácticamente aseguran al menos no perder.
Esta debilidad mental no es nueva ni exclusiva de la era Coudet. El fenómeno comenzó durante la gestión de Marcelo Gallardo, quien se mantuvo al frente hasta marzo de este año. Ambos entrenadores han sido testigos de cómo sus equipos pierden capacidad de reacción apenas ceden el primer gol. De esos 26 encuentros sin poder revertir un resultado, únicamente River logró empatar 8 veces. Las restantes 18 oportunidades terminaron en derrota, lo que arroja un panorama desalentador.
Sorprendentemente, en medio de esta larga sequía de remontadas, el Millonario sí padeció una eliminación por penales ante San Lorenzo en octavos del Apertura 2025. En ese encuentro, River quedó abajo inicialmente, consiguió igualar dos veces, pero no pudo definir favorablemente en la tanda de penales.
El registro de estos 26 partidos es desgarrador para cualquier hincha millonario. Entre esos encuentros se encuentran dos superclásicos contra Boca, donde River ni siquiera pudo acercarse a la paridad. También figuran participaciones en competiciones importantes como la Copa Libertadores, el Mundial de Clubes y la Copa Sudamericana, donde la incapacidad de reaccionar dejó al descubierto las carencias del equipo.
En el Torneo Apertura 2026, la situación fue especialmente crítica. Enfrentamientos contra Tigre (1-4), Argentinos (1-0), Vélez (1-0) y Atlético Tucumán (0-1) mostraron la falta de jerarquía para intentar revertir adversidades. Incluso en el clásico de octubre pasado contra Boca, el Millonario no pudo contrarrestar un 2-0 inicial.
La única excepción notable fue la derrota que River sufrió en la final del Apertura frente a Belgrano. En ese encuentro, aunque el Millonario perdió 3-2, fue su rival quien vino de atrás tras estar dos veces en desventaja. Esta paradoja resalta aún más la incapacidad del equipo de Buenos Aires para ejecutar un esquema de remontada en los momentos críticos.
Con esta carga histórica a cuestas, River enfrenta el resto del Clausura 2026 en una posición incómoda. La confianza del equipo parece minada, y los rivales conocen la debilidad que pueden explotar. Coudet tendrá que encontrar soluciones rápidamente si pretende revertir una tendencia que se ha convertido en sinónimo del Millonario en el último año y medio de competencia.