Este martes a las 21.30, Boca recibe a Vasco da Gama en La Bombonera por la ida de las semifinales de la Copa Sudamericana sin Leandro Paredes, su máximo referente. Arruabarrena debe reorganizar el mediocampo.

La ausencia del campeón del mundo Leandro Paredes marca un antes y un después en los planes del Xeneize. Este martes a las 21.30 en La Bombonera, Boca recibirá a Vasco da Gama por la ida de las semifinales de la Copa Sudamericana en lo que se perfila como uno de los encuentros más trascendentales de la temporada. Sin embargo, la baja de su capitán y máxima figura en el mediocampo complica la estrategia que preparó el entrenador Rodolfo Arruabarrena.
La lesión de Paredes forzó al técnico a repensar completamente la estructura del equipo. No se trata simplemente de meter otro nombre en el lugar del campeón mundial, sino de ajustar el esquema táctico para mantener la competitividad ante un rival brasileño de peso como Vasco da Gama. Arruabarrena tendrá que decidir si mantiene la base que funcionó bien en las fases anteriores o si se anima a variantes que permitan potenciar a otros integrantes del plantel.
Álvaro Montero continuará custodiando el arco de la Bombonera. En la defensa, Leandro Lozano y Facundo Herrera reaparecerán después de un tiempo sin acción, acompañados por Lautaro Di Lollo y Lautaro Blanco en los costados. Este regreso de Lozano y Herrera suma experiencia a una línea que debe estar atenta a los movimientos ofensivos del equipo carioca.
En el mediocampo, Santiago Ascacibar y Milton Delgado forman una dupla prácticamente inamovible que buscará controlar el ritmo del partido. Carlos Palacios se ganó la titularidad tras la lesión de Alan Velasco y será clave para la circulación del balón. El ataque mantiene sus figuras con Miguel Merentiel y Leonel Flores como referencias ofensivas que deberán convertirse en el arma letal del equipo.
La única variable que aún genera dudas es la definición táctica final. Arruabarrena analiza dos posibles esquemas. El primero mantendría el 4-3-1-2 con Williams Alarcón actuando como una suerte de enganche, brindando creación ofensiva desde una posición más avanzada. La segunda opción sería recurrir a un 4-2-3-1 que incluiría a Sebastián Villa en el once, buscando mayor solidez defensiva ante los embates del Vasco.
Cualquiera sea la decisión, lo cierto es que Boca se juega mucho en esta semifinal. No solo está en juego la posibilidad de avanzar a una final de un torneo internacional, sino también la capacidad del equipo de adaptarse rápidamente a las adversidades. La ausencia de Paredes es significativa, pero el plantel tiene la calidad suficiente para competir de igual a igual contra cualquier rival brasileño.
Históricamente, Boca ha tenido buenos registros ante equipos brasileños en competiciones internacionales. El conocimiento del rival, la experiencia de haber jugado múltiples veces en estas instancias y la fortaleza que significa jugar en La Bombonera son factores que juegan a favor del equipo local. Sin embargo, Vasco da Gama llega con la intención de hacer un gran partido y aprovechar cualquier debilidad que presente el conjunto dirigido por Arruabarrena.
Los próximos noventa minutos definirán en gran medida el destino de Boca en esta Copa Sudamericana 2026. Una victoria en la ida pondría al equipo en una posición favorable para la vuelta, aunque todavía quedaría mucho fútbol por jugar. La forma en que el Xeneize se adapte a la ausencia de su capitán será determinante para sus aspiraciones continentales.