Las cámaras industriales del Norte Grande exigen al Gobierno Nacional medidas diferenciadas para frenar cierres de fábricas en La Rioja y provincias vecinas, acusando concentración de créditos en el centro del país.

Las cámaras industriales del Norte Grande presentaron este jueves una batería de propuestas al Gobierno Nacional para detener cierres inminentes de empresas manufactureras en La Rioja y regiones vecinas, denunciando concentración de líneas de crédito en el centro del país y exigiendo medidas diferenciadas que reconozcan la desigualdad estructural de zonas alejadas de los grandes centros urbanos. Juan Carlos Serrano, presidente de la Unión de Industrias Riojanas (UNIR), expresó preocupación crítica por el estado actual del sector textil y la falta de respuestas estatales específicas para una región que ya enfrenta desventajas competitivas históricas.
La región del Norte Grande presenta los índices más bajos de industrias en relación a su población comparado con otras zonas del país, un desequilibrio que se agrava durante períodos de ajuste económico como el actual. Este factor estructural explica por qué la crisis de demanda agregada impacta de manera desproporcional: mientras las provincias céntrico-occidentales cuentan con cadenas productivas diversificadas y acceso privilegiado a financiamiento, La Rioja y provincias limítrofes dependen de un tejido industrial frágil, concentrado principalmente en sectores como textil y alimentos.
Históricamente, los incentivos nacionales han tendido a concentrarse en aglomerados industriales del Área Metropolitana de Buenos Aires y la región pampeana, perpetuando una brecha de inversión pública y privada que hace que zonas del norte sufran cada cierre como un golpe terminal. Serrano y sus colegas de otras cámaras provinciales apuntan a que este patrón no es accidental, sino el resultado de políticas que no reconocen las asimetrías regionales.
Las organizaciones empresariales presentaron un paquete de medidas concretas diseñadas para frenar el deterioro del sector. La principal propuesta es utilizar el pago de contribuciones patronales como crédito fiscal, mecanismo que permitiría a pequeñas y medianas empresas diferir o canalizar esa obligación financiera hacia inversión o sostenimiento de nómina laboral. Esta medida busca aliviar la presión cash-flow que muchas fábricas enfrentan en contextos recesivos.
Complementario a ello, las cámaras exigieron acceso diferenciado a líneas de crédito con tasas y plazos que reconozcan la realidad de zonas rezagadas. Hoy, según sus críticas, los programas de financiamiento están concentrados geográficamente, lo que obliga a pequeños industriales del norte a buscar recursos en el mercado informal o a cerrar cuando sus bancos locales no tienen disponibilidad de fondos en esos programas.
También plantearon la necesidad de condiciones equitativas para competir en comercio exterior, demanda que apunta a mecanismos de promoción de exportaciones adaptados a empresas más alejadas de puertos y aduanas principales, donde los costos logísticos representan un lastre adicional frente a competidores ubicados estratégicamente.
El reclamo de las cámaras riojanas se enmarca en un contexto de contracción económica nacional y política fiscal restrictiva del Gobierno. Mientras el gobierno nacional implementa reducciones de gasto y aumento de tasas para combatir inflación, estos efectos macroeconómicos se amplifican en regiones con bases industriales débiles. La caída de demanda interna afecta a toda la cadena de producción, pero golpea más duramente donde los actores tienen menos capacidad de amortiguación y menos acceso a mecanismos de estabilización.
Hasta el momento, no hay respuesta oficial confirmada del Gobierno Nacional a estas demandas. El planteo de las cámaras industriales del Norte Grande representa un desafío político: reconocer asimetrías regionales y diseñar políticas públicas diferenciadas requiere no solo voluntad política, sino también arquitectura administrativa y presupuestaria que el Ejecutivo tendría que implementar en paralelo a su plan económico general.
Serrano y sus colegas esperan que el diálogo con funcionarios nacionales continúe en los próximos días. Si no hay respuestas concretas, proyectan nuevas alertas públicas y possibly mayor presión legislativa a través de diputados y senadores de provincias del norte. La ventana para evitar cierres masivos es acotada: sin medidas en las próximas semanas, el sector textil riojano podría perder capacidad productiva irreversible.