Índice NIDO mide desigualdad en desarrollo infantil: CABA lidera, Mar del Plata fuera
La Fundación Bunge y Born presentó el Índice NIDO, que evalúa oportunidades para desarrollo infantil temprano en ciudades argentinas. CABA lidera con 59,33 puntos; Mar del Plata no figura en el top 20.

Herramienta de evaluación con foco en salud, educación y espacios verdes
La Fundación Bunge y Born presentó el Índice NIDO, una herramienta que mide oportunidades de desarrollo infantil temprano en Argentina para niños de 0 a 5 años. El instrumento analiza condiciones de acceso a salud, educación, espacios verdes y situación socioeconómica a nivel de provincias, departamentos y municipios, revelando desigualdades territoriales profundas en la primera infancia.
El Índice NIDO evalúa cuatro dimensiones clave: Contexto Socioeconómico (35% de ponderación), Salud (33%), Educación (27%) y Espacios Verdes (15%). Esta estructura refleja la complejidad del desarrollo temprano y permite identificar fortalezas y debilidades en cada territorio.
El ranking de las 20 ciudades con mejores oportunidades
Se estableció un ranking de 20 ciudades con más de 100.000 habitantes que cuentan con mejores condiciones para la primera infancia. CABA lidera con 59,33 puntos sobre 100, seguida por Vicente López (Buenos Aires) con 58,91 puntos y Rafaela (Santa Fe) con 55,09 puntos. Sin embargo, la capital provincial bonaerense Mar del Plata no figura en el ranking de las 20 mejores ciudades, una ausencia que subraya las brechas regionales en oportunidades para la infancia.
La concentración de mejores condiciones en el área metropolitana de Buenos Aires refleja un patrón histórico de desigualdad territorial que afecta directamente el desarrollo de decenas de miles de menores. Las ciudades fuera del podio enfrentan desafíos significativos en acceso a servicios básicos y espacios públicos de calidad.
Desigualdad en acceso a servicios: salud, educación y espacios públicos
Los datos del Índice NIDO evidencian fracturas críticas en la oferta de servicios de primera infancia. Hacia 2022, el 43,5% de niños de 0 a 5 años no asistía a establecimientos de Nivel Inicial, lo que implica que casi la mitad de los menores en ese grupo etario queda fuera de espacios de aprendizaje temprano y contención.
En cuanto a salud, la brecha geográfica es alarmante: en 240 localidades del país, los habitantes deben viajar más de dos horas en automóvil para acceder al hospital público más cercano. Esta realidad compromete la atención de urgencias pediátricas y seguimiento preventivo en comunidades rurales y remotas.
Los espacios verdes también marcan una división clara según nivel de ingresos: en grandes urbes, 5 de cada 25 niños de hogares vulnerables carecen de acceso a plazas y parques, mientras que solo 1 de cada 25 niños de hogares con mayores ingresos carece de acceso. Esta desproporción afecta el desarrollo motriz, la socialización y la salud mental de menores en situación de pobreza.
Contexto nacional: siete de cada diez niños en pobreza
El contexto de presentación del Índice NIDO es crítico: 7 de cada 10 niños en Argentina viven en situación de pobreza. Según Gerardo della Paolera, Director Ejecutivo de la Fundación Bunge y Born, "Mientras que 7 de cada 10 niños en Argentina viven en situación de pobreza, ocuparse e invertir en este período resulta una prioridad ineludible. La verdadera banca de inversión es la educación. El índice NIDO posee distintas capas que se fueron armando con un enfoque científico para que nos permita entender y luego intervenir en un país federal".
Esta declaración evidencia que la herramienta no busca solo diagnosticar, sino servir como base para diseñar políticas públicas localizadas y federales que reviertan la desigualdad desde la infancia.
Acceso a información: datos abiertos e interactividad
La Fundación Bunge y Born ha puesto los datos a disposición pública mediante mapas interactivos y acceso abierto en fractalargentina.org/herramienta/nido/. Esta transparencia permite que gobiernos locales, organizaciones civiles e investigadores analicen las brechas específicas de sus territorios y diseñen intervenciones basadas en evidencia.
El Índice NIDO constituye un aporte significativo para la política pública de primera infancia al combinar rigurosidad científica con accesibilidad de datos. Los próximos meses serán decisivos para evaluar cómo gobiernos locales y provinciales incorporan estos hallazgos en sus agendas de inversión en desarrollo infantil temprano.
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