Gita Gopinath, exsubdirectora del FMI, advierte que el empleo argentino está en problemas críticos pese al crecimiento. Pide más depreciación del peso y ayuda directa a trabajadores.

Gita Gopinath, exsubdirectora gerente del Fondo Monetario Internacional, alertó en una entrevista del 24 de septiembre de 2026 que la situación laboral en Argentina está deteriorada, aún con crecimiento económico en curso. La economista, entrevistada en el podcast del economista Tyler Cowen, advirtió que el Gobierno debe girar hacia ayuda directa a trabajadores en lugar de proteger industrias, y que tanto el peso argentino como las reservas necesitan ajustes más profundos para consolidar la estabilidad macroeconómica.
Aunque Argentina registra expansión económica, Gopinath enfatizó que el origen del crecimiento es problemático: proviene principalmente de minería y agricultura, sectores que generan pocos puestos de trabajo. Esto significa que la economía crece, pero los trabajadores no sienten los beneficios en términos de oportunidades laborales. Según la economista, "no está tan bien lo que está pasando con el empleo", lo que representa una desconexión preocupante entre el desempeño macroeconómico y el bienestar de la población activa.
Esta conclusión es central en el análisis de Gopinath porque subraya un riesgo político y social: un país puede mostrar cifras de crecimiento positivas en agregados nacionales, pero si ese crecimiento no llega a empleos de calidad, la percepción ciudadana de mejora económica será limitada. Argentina ya vivió esa tensión en gobiernos anteriores, y para la administración Milei representa un desafío crítico.
Gopinath fue explícita en su prescripción de política: el Gobierno debe elegir entre dos caminos. "La idea es ayudar a los trabajadores, no necesariamente proteger a la industria. Cuanto más pueda hacer en ese sentido, mejor", indicó la exsubdirectora del FMI. Esta posición asume que Argentina debe transitar hacia una economía más abierta y competitiva, lo que inevitablemente expondrá a sectores locales a la competencia internacional. Pero si esa exposición no viene acompañada de redes de contención para trabajadores desempleados o reubicados, el costo político será alto.
La economista reconoció la dificultad del camino: estimó que la transición hacia una economía más abierta será compleja y que el Gobierno no debe ignorar ese desafío. En otras palabras, Gopinath advierte contra una apertura sin mitigantes sociales, un riesgo que caracteriza a muchas transiciones macroeconómicas abruptas en América Latina.
Más allá del empleo, Gopinath identificó dos frentes monetarios que exigen atención inmediata. Primero, insistió en que Argentina necesita acumular reservas mucho más rápido que el ritmo actual. Las reservas son el colchón que permite al Banco Central intervenir en mercados de divisas, financiar importaciones críticas y generar confianza en la moneda doméstica. Sin acumulación rápida, Argentina seguirá vulnerable a shocks externos o fugas de capital.
Segundo, sobre el tipo de cambio, Gopinath fue contundente: "el peso argentino necesita ajustarse más y debería depreciarse más de lo que lo está haciendo actualmente". Una depreciación mayor del peso ayudaría a mejorar competitividad externa, reducir el déficit comercial (al encarecer importaciones y abaratar exportaciones) y cerrar la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo, que ha sido históricamente una fuente de distorsiones en la economía argentina.
Gopinath no fue totalmente crítica del rumbo económico. Reconoció explícitamente que el Gobierno de Milei identificó correctamente que el problema central era fiscal y que desde su asunción ha estado registrando superávits primarios consistentes. Este equilibrio en el presupuesto fue un logro después de años de déficit crónico. Sin embargo, para Gopinath, ese logro fiscal debe ir acompañado de reformas monetarias y de divisas más agresivas.
La combinación que Gopinath propone es clara: mantener disciplina fiscal, profundizar depreciación del peso, acelerar acumulación de reservas, e implementar ayuda social para trabajadores afectados por la transición. También sugirió que el Gobierno debe resolver los préstamos morosos del sistema bancario a través de un proceso impulsado por el mercado, sin recurrir a rescates estatales que pongan en riesgo las cuentas públicas que ya están bajo vigilancia internacional.
La entrevista de Gopinath no representa posición oficial del FMI, sino la perspectiva de una exfuncionaria con autoridad en temas latinoamericanos. Sin embargo, sus puntos de vista tienden a reflejar análisis técnicos de una institución que es acreedor y supervisor de Argentina. El Gobierno deberá evaluar si acelera las medidas de tipo de cambio sugeridas sin desestabilizar expectativas de inflación, y cómo financia ayuda a trabajadores sin comprometer el superávit fiscal que Gopinath mismo elogia.