Estados Unidos e Irán dispararon andanadas de misiles el jueves provocando una escalada sin precedentes. El petróleo Brent saltó 7% y tocó máximos de 99 dólares, mientras Arabia Saudita se sumó públicamente a la presión.

Estados Unidos e Irán protagonizaron el jueves un intercambio masivo de ataques con misiles que marca un punto de no retorno en la escalada militar del Medio Oriente. La Armada estadounidense confirmó que sus fuerzas "completaron exitosamente una intensa oleada de ataques contra Irán" a través del Comando Central (Centcom), mientras agencias iraníes reportaron bombardeos devastadores en zonas civiles.
La gravedad de los enfrentamientos se reflejó inmediatamente en los mercados energéticos globales. El precio del petróleo Brent superó la barrera de los 88 dólares por barril, registrando un salto del 7% respecto a la jornada anterior. Durante la sesión, el crudo alcanzó máximos de 99 dólares antes de cerrar con volatilidad pronunciada en torno a los 86,77 dólares, reflejando la incertidumbre sobre la duración y alcance del conflicto.
En un giro geopolítico significativo, Arabia Saudita se sumó públicamente a la escalada militar contra grupos afines a Teherán, consolidando un frente regional contra los intereses iraníes. Este posicionamiento abre interrogantes sobre una posible expansión del conflicto hacia terceros países y la posibilidad de nuevas disrupciones en la oferta petrolera mundial.
La participación de la principal potencia petrolera de Oriente Medio amplifica la preocupación de inversores y gobiernos sobre la continuidad de los suministros energéticos. Arabia Saudita, productor clave de crudo que abastece a mercados estratégicos en Asia, Europa y América, no había tomado una posición tan explícita en conflictos previos de esta envergadura.
Según la agencia estatal iraní Irna, se registraron bombardeos contra ciudades de la provincia de Juzestán y la isla de Qeshm. Los ataques dejaron un saldo humanitario grave: tres personas de una misma familia murieron y otras dos resultaron heridas en Qeshm, según reportes de fuentes locales.
La isla de Qeshm, ubicada estratégicamente en el Golfo Pérsico, es un punto sensible debido a su proximidad al estrecho de Ormuz, ruta vital por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo comercializado a nivel mundial. Cualquier disrupcción en esa zona tiene implicancias inmediatas en precios y disponibilidad de crudo.
El ejército de Jordania derribó cinco misiles procedentes de Irán dirigidos a su territorio, según confirmó el Centcom. Este hecho evidencia que los ataques iraníes no se limitaron a objetivos estadounidenses sino que se extendieron hacia aliados regionales de Washington, ampliando la zona de conflicto.
Jordania, país fronterizo con Irak y Israel, es una pieza geográfica clave en la estrategia estadounidense en Oriente Medio. Su capacidad para interceptar misiles iraníes y mantener la estabilidad es fundamental para evitar que el conflicto trascienda las actuales líneas de confrontación.
En medio de la tensión extrema, Pakistán actúa como mediador entre Washington y Teherán, un rol histórico que ha jugado desde hace décadas. Según la cancillería pakistaní, "las negociaciones entre las partes siguen en curso, especialmente en lo que respecta al estrecho de Ormuz y a la desescalada", según afirmó Tahir Andrabi, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Islamabad hace referencia a un protocolo de acuerdo firmado en junio que preveía abrir negociaciones de paz entre ambas partes. Sin embargo, la reciente oleada de ataques sugiere que esos canales diplomáticos han perdido efectividad o que al menos una de las partes decidió no respetarlos en esta oportunidad.
Queda por confirmarse si los ataques del jueves representan un agotamiento de la escalada o el inicio de una nueva fase. Los mercados petrolíferos permanecen alerta ante cualquier noticia que sugiera nuevos enfrentamientos o disrupciones en la región del Golfo Pérsico.
La volatilidad del crudo Brent —que alcanzó máximos de casi 100 dólares antes de retroceder— anticipa que cualquier anuncio sobre nuevos ataques o sobre la efectividad de los sistemas de defensa iraní podría reignicar la escalada de precios. Para economías como la argentina, dependientes de importaciones energéticas y vulnerables a shocks petroleros globales, el desenlace de esta crisis es de relevancia económica directa.