El Observatorio Federal de Acceso a la Vivienda Argentina divulgó su primer informe trimestral: el 40,3% de los hogares del país sufre carencias habitacionales estructurales.

El Observatorio Federal de Acceso a la Vivienda Argentina (Ofava) presentó su primer informe trimestral sobre déficit habitacional, revelando datos alarmantes sobre la crisis de vivienda en el país. Según el reporte, aproximadamente 5.983.241 familias padecen carencias estructurales de vivienda, lo que representa el 40,3% de los hogares del país. El análisis, que se basa en información de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec, constituye un diagnóstico urgente sobre una problemática que afecta a más de 2 de cada 5 argentinos en zonas urbanas de más de 2.000 habitantes.
El déficit habitacional se divide en dos categorías fundamentales que caracterizan las diferentes dimensiones de la problemática. En primer lugar, el déficit cuantitativo abarca 1.956.819 hogares (13,2%) que requieren vivienda nueva porque simplemente no tienen acceso a una. Este segmento representa el aspecto más crítico: familias sin techo o con viviendas totalmente inhabilitadas.
Por otro lado, el déficit cualitativo concentra 4.026.422 hogares (27,1%), un número significativamente mayor que refleja familias que sí poseen una vivienda pero enfrentan problemas graves como hacinamiento y carencia de servicios básicos. Dentro de este grupo, un fenómeno particularmente preocupante es el allegamiento: 430.000 hogares comparten techo por falta de alternativas, sumándose al 0,9% de familias en construcciones irrecuperables y el 9,3% en zonas de riesgo ambiental.
El mapa de carencias habitacionales en Argentina expone disparidades brutales entre provincias. Jujuy registra la tasa más elevada con 72% de hogares afectados, consolidándose como la provincia con la crisis habitacional más severa del país. Le siguen San Juan y Tucumán con 60% de hogares con carencias, Chaco con 59%, Salta con 54%, y Formosa y Corrientes con 53%.
En el otro extremo del espectro, Ciudad de Buenos Aires presenta la menor tasa con apenas 16% de hogares afectados, mientras que Río Negro y Tierra del Fuego cierran con 19%. Sin embargo, cuando se analiza el volumen absoluto, la situación se invierte: la Provincia de Buenos Aires concentra el 48% del déficit habitacional total del país, transformando al Gran Buenos Aires en el epicentro cuantitativo de la crisis, más allá de sus porcentajes relativos.
Dentro de las provincias más afectadas, San Juan sobresale por un indicador particularmente grave: 13,9% de sus viviendas son totalmente irrecuperables, triplicando el promedio nacional. Este dato refleja no solo carencias de acceso, sino deterioro irreversible en el parque habitacional existente, lo que implica una necesidad de reconstrucción integral, no meramente de ampliación de viviendas nuevas.
Un aspecto revelador del informe es la estabilidad del indicador a lo largo de la última década. En 2016, el déficit habitacional fue 43,8%, tocando un mínimo de 39,3% en 2023, y retornando a 40,3% en la actualidad. Esta trayectoria demuestra que, más allá de fluctuaciones pequeñas, la crisis de vivienda ha permanecido estructuralmente sin cambios significativos, reflejando la ausencia de políticas integrales que resuelvan la problemática de raíz.
El Ofava aclara que su análisis cubre exclusivamente zonas urbanas de más de 2.000 habitantes, lo que significa que los datos no incluyen localidades menores ni zonas rurales donde las carencias podrían ser aún más severas. Este alcance geográfico limitado sugiere que la verdadera magnitud del déficit habitacional nacional podría ser considerablemente mayor a la reportada.
Detrás de los números hay realidades concretas: casi 2 millones de hogares necesitan vivienda nueva porque no tienen acceso a una; 4 millones viven en espacios hacinados o sin servicios básicos; 430.000 comparten casas por no tener otra opción; y más de 900.000 familias habitan construcciones que ya no se pueden recuperar. La magnitud del desafío es inédita en términos de policy-making: no se trata solo de construir, sino de abordar simultáneamente carencias cuantitativas y cualitativas con estrategias territoriales diferenciadas según la realidad provincial.
El informe del Ofava marca el inicio de un monitoreo trimestral sistemático que podría convertirse en una herramienta de presión para que los gobiernos nacional y provinciales prioricen políticas habitacionales con urgencia. Sin embargo, la estabilidad del indicador en la última década advierte: sin cambios sustanciales en inversión y planificación, los números seguirán inalterables.