El reconocido restaurante Santa Evita del barrio de Palermo cesó sus actividades. Sus propietarios apuntan directamente contra la administración nacional y responsabilizan al Gobierno por el cierre.

El restaurante Santa Evita, establecimiento de referencia en el barrio de Palermo, ha cesado definitivamente sus operaciones. El cierre representa un nuevo golpe para el sector gastronómico porteño, que continúa atravesando un período de presiones económicas y ajuste fiscal que ha impactado a decenas de comercios en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires durante los últimos meses.
El local, que funcionaba como espacio de encuentro para residentes y turistas de la zona, ha sido emblemático por su ubicación estratégica y su propuesta comercial consolidada en uno de los barrios más activos de la capital.
Los dueños del restaurante Santa Evita no han dejado lugar a ambigüedades en sus declaraciones. Según manifestaron, la administración nacional ha sido determinante en la decisión de bajar las persianas. En sus primeras declaraciones públicas, los propietarios fueron contundentes: "Fue Milei", señalando de manera directa al Presidente de la República como responsable de la situación que los obligó a cerrar.
Esta atribución responde a un contexto más amplio de tensión entre el sector empresarial, especialmente el comercio minorista y la gastronomía, con respecto a las políticas económicas implementadas por el Gobierno. Los comerciantes han reportado consistentemente aumentos en servicios, presión sobre márgenes de ganancia y reducción de poder adquisitivo de los consumidores, factores que han generado una cascada de cierres en diversos rubros.
El cierre de Santa Evita se inscribe dentro de una tendencia preocupante para el sector hotelero-gastronómico de la ciudad. Desde hace varios meses, pequeños y medianos comercios han reportado dificultades operativas derivadas de aumentos de servicios básicos, alquileres sin regulación, y una caída sostenida en el consumo local.
El barrio de Palermo, reconocido como polo gastronómico y comercial de Buenos Aires, ha visto cómo varios negocios históricos han bajado sus persianas en el último tiempo. Esta zona, que atrae tanto turismo como consumo local, es particularmente sensible a los ciclos económicos de la ciudad, y el desempeño de sus comercios suele ser un indicador del pulso general de la economía capitalina.
La administración Milei, que asumió el Gobierno en diciembre de 2023, ha implementado un programa de ajuste fiscal y monetario agresivo, orientado a reducir el gasto público, combatir la inflación y reestructurar la deuda externa. Si bien estas medidas han mostrado algunos resultados en materia inflacionaria a nivel macro, el costo microeconómico ha sido significativo para comercios y pymes.
El sector empresarial pequeño y mediano ha expresado reiteradas críticas respecto a que los beneficios de las políticas macroeconómicas se concentran en sectores específicos, mientras que la actividad gastronómica y comercial minorista sufren por la reducción del consumo, la presión sobre costos operativos y la ausencia de líneas de crédito accesibles para financiar operaciones.
Hasta el momento, no se ha confirmado si el cierre de Santa Evita es definitivo o si existe alguna posibilidad de reactivación bajo otro modelo o gestión. Los dueños han priorizado sus críticas públicas al Gobierno por sobre cualquier aclaración sobre la viabilidad futura del local o detalles operativos del cierre.
La situación del restaurante Santa Evita refleja las tensiones económicas que atraviesan comerciantes y empresarios de la Ciudad de Buenos Aires ante un contexto macroeconómico complejo. Las próximas semanas serán determinantes para evaluar si esta tendencia de cierres se profundiza o si hay algún indicio de recuperación en el sector gastronómico y comercial de la capital.