Atlético Tucumán logró una histórica eliminación de Independiente en los octavos de final de la Copa Argentina. Laméndola marcó el gol que selló el 1-0 en Rosario, mientras que el Rojo desperdició un penal clave.

En una noche que quedará marcada en la historia reciente de Atlético Tucumán, el elenco conducido por Julio Falcioni logró eliminar a Independiente con una actuación sólida y aprovechando la oportunidad más importante del encuentro. En los octavos de final de la Copa Argentina jugado el 12 de agosto en el Estadio Marcelo Alberto Bielsa de Newell's Old Boys en Rosario, Atlético Tucumán se impuso 1-0 con un gol de Laméndola al minuto 31 que resumió toda la efectividad del equipo tucumano frente a la imprecisión del Rojo.
El partido resultó ser un drama de proporciones desiguales para Independiente, que tuvo en sus manos la posibilidad de abrir el marcador apenas un minuto antes. Al 30, el árbitro cobró penal luego de que Cléver Ferreira desviara la pelota con la mano en el área tucumana. Era la oportunidad de oro para el equipo dirigido por Gustavo Quinteros, pero Montiel no estuvo a la altura del momento y su disparo fue desperdiciado, dejando viva la esperanza para los tucumanos. Apenas sesenta segundos después, Laméndola castigó esa falta de contundencia con un gol que funcionó como un balde de agua fría para el Rojo y que terminaría definiendo los destinos del encuentro.
Este triunfo no es casualidad ni accidente: representa el broche de oro a una campaña excepcional de Atlético Tucumán en la Copa Argentina. El equipo de Julio Falcioni ha demostrado una fortaleza admirable desde las primeras rondas. En los 32avos de final, el conjunto tucumano venció a Sportivo Barracas por 2-1, demostrando que podía sufrir y ganar. Luego, en los 16avos de final, llegó la goleada más clara: Atlético Tucumán arrasó 3-0 a Talleres de Córdoba, uno de los equipos tradicionales del fútbol argentino.
Esa progresión meteórica fue coronada ahora con la eliminación de Independiente, un rival de otra dimensión histórica. Falcioni ha construido un equipo capaz de competir contra cualquiera, y la Copa Argentina se ha convertido en la plataforma perfecta para que Atlético Tucumán demuestre que ya no es un equipo que apenas resiste, sino que aspira y gana.
Por su parte, Independiente llegaba a los octavos de final con buenos antecedentes en su recorrido. El equipo del Rojo, bajo la dirección técnica de Gustavo Quinteros, había mostrado contundencia eliminando a Atenas de Río Cuarto 4-2 en los 32avos y luego despachando a Unión de Santa Fe 2-0 en los 16avos. Sin embargo, la noche de Rosario no fue la suya.
El penal fallado por Montiel al minuto 30 resultó ser el punto de quiebre. En el fútbol, los márgenes son mínimos, y la diferencia entre avanzar y caer muchas veces depende de detalles. Independiente tuvo la oportunidad de ponerse en ventaja en el minuto 30, pero su ejecutor no estuvo certera. Un minuto después, Laméndola sentenció. La geografía del partido cambió radicalmente, y aunque Independiente intentó reaccionar, nunca pudo quebrar la línea de defensa tucumana.
Con esta victoria, Atlético Tucumán avanza a los cuartos de final de la Copa Argentina, una instancia en la que podrá seguir buscando su segundo título en esta competencia. El equipo del norte argentino ha demostrado que viene en un momento de gran forma y que bajo la dirección de Julio Falcioni puede competir contra cualquier rival, sin importar la historia ni la tradición que porte.
El partido fue transmitido por TyC Sports, y miles de hinchas tucumanos pudo disfrutar en vivo de uno de los triunfos más valiosos de la institución en los últimos años. Este tipo de victorias no solo avanza equipos, sino que construye confianza, genera ilusión y, en el caso de los aficionados argentinos que siguen la Copa Argentina con pasión, pone a Atlético Tucumán como un serio candidato a conquistar el trofeo antes de que termine la competencia.