Alfonsín ganó el pulso interno radical de 1983 que cambió la historia
El 14 de julio de 1983, en plena dictadura militar, la UCR realizó elecciones internas que definieron el rumbo del país. Raúl Alfonsín aplastó a Fernando de la Rúa y se convirtió en candidato presidencial ganador.

Un pulso político en tiempos de dictadura
El 14 de julio de 1983, mientras Argentina permanecía bajo el último régimen militar, la Unión Cívica Radical realizó elecciones internas en la mayoría de sus provincias. Era un acto político de envergadura insólita en medio de la represión: la contienda interna que definiría al candidato presidencial del partido histórico en las primeras elecciones libres desde 1973. Lo que sucedió ese día marcó un punto de inflexión que terminaría con la dictadura y moldearía la Argentina democrática moderna.
El enfrentamiento fue entre dos sectores irreconciliables. Por un lado, Raúl Alfonsín encabezaba la agrupación Renovación y Cambio, que proponía una renovación profunda del radicalismo. Por el otro, Fernando de la Rúa lideraba la Línea Nacional, representando la estructura tradicional del partido. La tensión era evidente: en juego estaba no solo quién sería el candidato, sino el futuro político de todo el país.
La contundencia de Alfonsín en la Convención Nacional
Los resultados fueron contundentes. Alfonsín obtuvo 57 de los 95 delegados que integraban la Convención Nacional de la UCR, consolidando una mayoría robusta que reflejaba el respaldo de la militancia radical. De la Rúa fue derrotado en la contienda, arrasado por el impulso alfonsinista que barría las provincias.
En la provincia de Buenos Aires, epicentro del poder político nacional, Alfonsín logró llevarse los cuatro delegados en disputa, reforzando su posición hegemónica. La única nota discordante fue una impugnación presentada por presuntas irregularidades en Florencio Varela, pero no alcanzó a modificar la mayoría arrolladora que ya tenía asegurada. Con sus 57 delegados, Alfonsín estaba muy lejos de los 64 necesarios para controlar los dos tercios del partido: prácticamente había ganado la interna de forma indiscutible.
De la Rúa reconoce la derrota y se retira
Apenas seis días después, el 20 de julio de 1983, Fernando de la Rúa retiró su candidatura presidencial. La matemática política era cristalina, pero el gesto tenía una carga simbólica mayor: reconocía, al menos formalmente, que la voluntad del radicalismo se había expresado de manera clara. Según De la Rúa en ese momento, "ignorar el triunfo de Alfonsín significaría negar la realidad". Era la admisión de derrota de quien controlaba la estructura tradicional del partido.
Sin embargo, la historia posterior daría a De la Rúa una segunda oportunidad. Aunque en 1983 era el perdedor en la contienda radical, la coyuntura política lo elevaría a gobernador de Buenos Aires y, años más tarde, a la Presidencia de la República. Por ahora, en julio de 1983, su retiro era el reconocimiento de que Alfonsín había ganado la pulseada dentro de la UCR.
La proclamación y el camino hacia la presidencia
Con De la Rúa fuera de la contienda, el camino de Alfonsín en la UCR estaba despejado. El 14 de agosto de 1983, poco más de un mes después de las elecciones internas, Alfonsín fue proclamado formalmente como candidato presidencial del partido. Faltaban apenas dos meses y medio para las elecciones generales que definirían quién gobernaría la Argentina post-dictadura.
El candidato radical aprovechó cada día. El 26 de octubre de 1983, apenas cuatro días antes de los comicios, Alfonsín realizó un acto de campaña histórico en la Avenida 9 de Julio que convocó a un millón de personas. Era una demostración de poder político sin precedentes: la ciudadanía hastiada de la represión militar veía en Alfonsín a un portavoz de esperanza y renovación.
El triunfo electoral y el retorno a la democracia
El 30 de octubre de 1983 llegó el día decisivo. Se realizaron las elecciones presidenciales generales, las primeras libres desde 1973. Los argentinos votaron de manera masiva, conscientes de que estaban eligiendo entre una opción democrática clara. Alfonsín ganó con el 52% de los votos, superando ampliamente a Ítalo Argentino Luder, el candidato peronista, quien obtuvo el 40,1% de los votos.
La victoria presidencial ratificaba el veredicto de las internas radicales. Alfonsín no solo había ganado dentro de su partido, sino que había logrado convencer al electorado nacional de que su propuesta de renovación era el camino correcto. Argentina se disponía a abandonar, de una vez por todas, la larga noche de la dictadura militar.
El 10 de diciembre de 1983, Alfonsín asumió la Presidencia de la República. Ese día marcó formalmente el final de la última dictadura militar argentina. Lo que comenzó como un pulso interno radical el 14 de julio, bajo un régimen represivo, terminó con la restauración de la democracia y el inicio de una nueva era política en el país. El triunfo de Renovación y Cambio no solo cambió el futuro de la UCR: cambió el futuro de toda la nación.
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