Las autoridades emitieron alerta amarilla en 10 regiones por ráfagas intensas, viento zonda y nevadas. La Ciudad de Buenos Aires está incluida en la advertencia.

Las autoridades meteorológicas emitieron una alerta amarilla que abarca 10 regiones del país tras la detección de fenómenos adversos que incluyen ráfagas intensas de viento, presencia de viento zonda y precipitaciones nevadas en diversas zonas. La advertencia tiene carácter de último momento y afecta a áreas de relevancia nacional, incluyendo la Ciudad de Buenos Aires.
El nivel de alerta amarilla implica condiciones meteorológicas potencialmente peligrosas que pueden ocasionar inconvenientes en la circulación, afectaciones en servicios e impactos en actividades cotidianas de la población. Aunque no alcanza la categoría de alerta naranja (riesgo alto), requiere atención y seguimiento de los boletines oficiales durante las próximas horas.
Las ráfagas intensas de viento constituyen uno de los principales riesgos señalados en la alerta. Estos episodios pueden generar caídas de árboles, vuelo de objetos, daños en estructuras y dificultades para la conducción de vehículos, especialmente en rutas abiertas y zonas de considerable altura o exposición.
Sumado a esto, la presencia de viento zonda —fenómeno característico de las regiones cordilleranas— agrava las condiciones. Este viento cálido y seco, proveniente de la cordillera, puede producir sequedad extrema, aumentar el riesgo de incendios forestales en zonas con vegetación seca, y acelerar la evaporación de agua en cursos hídr icos. La combinación de ráfagas y zonda crea un escenario meteorológico complejo que requiere precaución.
Además de los vientos, la alerta incluye predicción de nevadas en algunas de las 10 regiones afectadas. Las precipitaciones en forma de nieve se concentrarían especialmente en zonas cordilleranas y de altura, lo que podría dificultar la accesibilidad vial, afectar servicios e infraestructuras, y complicar el desplazamiento en rutas de montaña.
Las nevadas, combinadas con ráfagas de viento, incrementan significativamente los riesgos de accidentes de tránsito en rutas que atraviesan áreas montañosas, así como la posibilidad de cortes de rutas y servicios en localidades aisladas.
Aunque la Ciudad de Buenos Aires no es una zona típicamente afectada por nevadas, su inclusión en la alerta amarilla refleja que al menos algunos de los fenómenos —en particular, las ráfagas intensas de viento— llegarán hasta el área metropolitana.
Para la capital del país, el principal riesgo radica en los vientos fuertes, que pueden afectar la circulación de transporte público, dificultar el tránsito vehicular, derribar árboles y líneas de electricidad, e impactar en actividades al aire libre. Los residentes de la ciudad deben estar atentos a los cambios meteorológicos y mantener precaución, especialmente durante las horas de máxima intensidad del fenómeno.
Ante la alerta amarilla, los ciudadanos de las regiones afectadas deben extremar precauciones. Se recomienda evitar desplazamientos innecesarios en rutas abiertas, asegurar objetos que puedan ser arrastrados por el viento, verificar el estado de estructuras expuestas, y mantener disponibles números de emergencia.
Quienes circulen por rutas deben reducir velocidad, especialmente en zonas montañosas, y estar atentos a condiciones de visibilidad reducida por nieve o polvo levantado por el viento. En la ciudad, se aconseja evitar parques y espacios abiertos durante el pico de intensidad de las ráfagas.
Las autoridades meteorológicas continúan el monitoreo en tiempo real de la evolución de estos fenómenos. Se espera que la alerta se mantenga activa según la duración prevista de los eventos climáticos adversos. La población debe permanecer atenta a los boletines oficiales del organismo competente y seguir recomendaciones de protección civil para garantizar su seguridad durante el episodio adverso.